El pasado 1 de febrero el periódico El País publicaba un muy interesante artículo-reportaje de Ana Gabriela Rojas. Bajo el título "
Operaciones de bajo coste", explicaba cómo en India la sanidad privada universaliza los servicios sanitarios y hace accesible a los pobres una sanidad de calidad. Esto contrasta con los servicios nacionalizados o públicos, donde la calidad no es una nota que los ciudadanos-consumidores aprecien como característica. Y no es extraño morir en las interminables listas de espera de la sanidad pública, una de las cuestiones por las que el laborista Tony Blair ya apuntó como solución en sus últimos tiempos de mandato la privatización parcial del sistema de salud británico.
Una de las grandes fuerzas del mercado libre para abastecer a la mayor parte de la población son las economías de escala, lo cual es aplicable también claro a la sanidad:
Este es el hospital que más operaciones de corazón hace en el mundo, actualmente unas 30 al día, pero tiene capacidad para 50. Al año alcanza hasta unas 7.000. Se llama Narayana Hrudayalaya, es privado y está en Bangalore, el Silicon Valley al sur de India. "Funciona como una economía de escala: a más operaciones y hospitales más grandes, nuestros costes se reducen", explica su fundador, el cirujano de cardiología Devi Shetty.
Para bajar el precio, grandes volúmenes. Shetty apuesta por modelos de hospitales grandes y da algunos ejemplos: mientras otros centros usan sus aparatos especializados (como escáneres o resonancias magnéticas) solo unas ocho horas al día, aquí se usan 14 horas. O ahorran hasta el 40% en los guantes quirúrgicos y otros instrumentos importándolos directamente del fabricante en vez de comprándolos a un intermediario en India. También pagan a su medio centenar de cirujanos un salario, no cobran en función del número de operaciones que realizan. Esta ciudad-hospital tiene también otras especialidades como oncología o traumatología, y entre todas tienen 3.400 camas, y se espera llegar a 5.000.
Con ello los costes y precios se reducen de una manera notable, permitiendo operar y tratar a bajos precios e incluso gratis a las personas que no tienen dinero:
Con estos volúmenes, las operaciones de corazón de todo tipo son mucho más baratas que en otras partes del mundo: en promedio, de 1.100 euros a 1.400 euros. Aunque los precios dependen del paciente. El 40% de los enfermos, los que tienen dinero, pagan el equivalente a unos 1.800 euros por operación. A cambio, el 60% paga menos de eso y los que no pueden pagar son operados gratis
Como apunta la autora, el problema de la intervención pública, los sistemas estatalizados, es que no pueden competir con el mercado libre cuando se trata de innovar:
A pesar de que las operaciones son muy baratas, el Narayana Hrudayalaya es también un "buen negocio". "Se puede hacer una buena obra y aún así ser muy rentable", asegura Shetty. Tanto, que está planeando hacer 100 hospitales de bajo coste en India de entre 300 y 500 camas. ¿Y por qué no lo hace el Gobierno? "Porque no tiene la flexibilidad para innovar", asegura.
Si el mercado nos abastece a todos de ropa y alimentos en los países donde se permite un mercado abierto, flexible y competitivo en estos sectores, ¿no podemos aplicar los mismos principios a la sanidad? El Narayana Hrudayalaya demuestra que sí:
Así, el Narayana Hrudayalaya está cubriendo una gran necesidad en India. Como la mayoría de los asiáticos, los indios son tres veces más vulnerables a los ataques cardiacos, asegura el especialista. Unos 2,5 millones de personas necesitarían ser operadas del corazón al año en este país y solo se efectúan 90.000 intervenciones de este tipo, sobre todo por falta de recursos.
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En tanto envejecemos, nuestras válvulas coronarias se endurecen y hacer rígidas, lo cual hace más costoso el bombeo de sangre. Este proceso de endurecimiento se denomina fibrosis cardíaca y se ve agravado por la inflamación crónica, la hipertensión o los ataques cardíacos. El fallo cardíaco puede ser una de las consecuencias no deseadas de este proceso, cuya causa más habitual parece ser la hipertensión.
Esta semana el Dr Martin Gerdes del New York College of Osteopathic Medicine y colaboradores de Dakota del Sur publican en la revista Circulation que los Omega 3 del pescado, pero no el vegetal como el del lino, protege los corazones de las ratas frente a la fibrosis cardíaca. Los autores creen que los resultados son replicables en humanos. Se dividió a los ratones en dos grupos, ambos con la misma dieta pero sólo uno con aceite de pescado en ella. A todos ellos se les indujo alta presión cardíaca para valorar los efectos del aceite de pescado. Los que consumieron aceite de pescado no vieron activados sus fibroblastos cardíacos, lo cual recubriría las válvulas de exceso de colágeno, lo cual puede derivar en disfunción cardíaca. En estos ratones no se produjo fibrosis cardíaca. También produjeron más óxido nítrico, lo cual ayuda a que los vasos sanguíneos se abran y se reduzca la presión sanguínea. Sin embargo, el grupo que no recibió aceite de pescado desarrolló disfunción cardíaca por exceso de colágeno en sus válvulas, así como fibrosis cardíaca.
- "Omega-3 Fatty Acids Prevent Pressure Overload-Induced Cardiac Fibrosis Through Activation of Cyclic GMP/Protein Kinase G Signaling in Cardiac Fibroblasts"
Circulation 2011