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martes, 4 de julio de 2017

Sisbela o cómo demostrar que calidad y precio no es la misma ecuación cosmética



En los últimos días, la noticia más comentada entre el público acerca del mundo cosmético no venía de una gran marca conocida ni del mundo de la alta perfumería. Venía de un supermercado como Mercadona y de una crema que a pesar de sus 85 euros de precio no pertenecía a muy conocida marca.

Según corroboró La Vanguardia -haciendo saltar la liebre- en contacto con el fabricante de Alain, la crema Sesbela de Mercadona es exactamente el mismo producto. La diferencia es que en lugar de costar 85 euros cuesta 5. Es decir, habría que comprar 17 envases del segundo para gastarse lo mismo que con el primero. Pero como decimos, se trata del mismo producto. Obviamente el fabricante de esa cara crema es quien ha llegado a un acuerdo con Mercadona para reenvasar la fórmula ya que consideran más rentable esos 5 euros puestos en los miles de expositores que le ofrece una cadena como el supermercado de origen valenciano.

Sin duda, no puedo dejar de resaltar, y poner en todas las negritas necesarias, unas declaraciones del director de Star Healthcare (el fabricante):

"No porque una crema valga 50 es más efectiva que una de 5. El precio de 84,90 euros es simbólico"


Desenmascarar las malas prácticas de la industria cosmética fue uno de los leitmotiv con los que casi hace una década comencé este blog. Desde entonces he criticado innumerables fórmulas pretendidamente buenas: de una marca 'de prestigio' o con un elevado precio típicamente. Ni el prestigio ni el precio, espero haberlo demostrado, son realmente indicadores fiables de un buen cosmético. Lo es, y únicamente lo es, su fórmula al margen de que -es cierto- sí podemos establecer una filosofía de formulación más o menos buena (o más o menos cuestionable) en cada marca. Pero al final habrá que dar la vuelta a la carátula. La verdad puede que esté, como dice Iker Jiménez ahí fuera. En la cosmética está ahí, pero detrás.

Con todo y con esto, ¿qué podemos decir de esta crema que, en Mercadona, se llama Sesbela? Pues, como seguramente habrás deducido, era injustificado de todo punto que costara 85 euros bajo su otro nombre. ¿Merece la pena comprarlo por 5 euros? Es cierto, como también es bastante deducible (aunque no necesariamente tendría que ser así), que es mejor que muchos cosméticos de precio extra bajo como los del supermercado aunque (eludiendo si es barato o caro y mirando solamente su formula) personalmente no tiene algo que me lleve a recomendarlo de modo muy efusivo.

Lo más distintivo quizás sea el segundo ingrediente. Diría que aquí puede residir un motivo principal para adquirirlo en tanto ese extracto de algas, Methylsilanol Mannuronate, no es tampoco muy extendido en cosmética sobre todo en un segundo lugar (aunque una fórmula en conjunto no resulte llamativa sí puede haber motivos objetivos de recomendación cuando hay algún ingrediente beneficioso en una dosis elevada o sin ser tan tan elevada éste ingrediente es beneficioso a la par que poco común). Básicamente dicho extracto de algas sirve para sellar la hidratación en la piel y ayuda a la preservación de colágeno y elastina. 

Sí hay otros ingredientes interesantes como la serina, urea, hialurónico o vitaminas E, A y B5. Es una fórmula más que decente (para llamarme con poder la atención requeriría algo más como polifenoles o quizás péptidos, puesto que esas vitaminas mencionadas no díficiles de encontrar en otros productos tienen una presencia moderada en formas químicas comunes). 

Sea como fuera, aquí el protagonista no es la crema en sí sino la lección que hemos de sacar de esta historia. La que ya hace tiempo muchos de vosotros que leéis este blog ya habréis sacado pero que siempre merece la pena recordar.

Ya no sólo por tu bolsillo, pues al final siempre caemos en probar y comprar productos cosméticos. Sino por tu piel, además de por la sensación del gasto inteligente. Pues me compadezco tanto de quien cree tener mejor la piel por gastar el doble de dinero en productos como quien por ahorrar tres o cuatro euros no compra el producto de al lado que le ofrece mejor rendimiento (bien sea porque tiene un filtro UVA mejor o antioxidantes más potentes..). 

Igualmente cierto es que no todos podemos saber de todo (como yo soy totalmente ignorante en muchísimas cosas). Ahí reside el poder de la información. Del que informa, como este blog, como el del informado consumidor en quien recae la responsabilidad última de sus actos.

PD: Gracias a los que me habéis enviado por email la fórmula de este producto para comentarlo.