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viernes, 6 de octubre de 2017

Ayunos intermitentes: el Estudio de la Salud Adventista 2

Sobre los ayunos intermitentes he hablado en diversas ocasiones, y en ésta merece la pena volver al asunto aunque sólo sea por un reciente estudio al respecto.

Dicho estudio estudio, parte del Adventist Health Study 2, examinó una gran cohorte de personas relativamente sanas. Los adultos (más de 30 años) que asistieron a la Iglesia Adventista del Séptimo Día completaron cuestionarios de salud cada 2 años. Más de 50.000 personas participaron, y este estudio en particular se centró en la hora de las comidas y su relación con el peso corporal. Existe una opinión muy extendida de que comer con más frecuencia ayudará a reducir el peso con el tiempo. Sin embargo, prácticamente no hay datos para apoyar esta suposición, y ha ganado reputación a base de reputación.

¿Debemos comer constantemente para perder peso? Eso es como decir que debemos mojar la ropa con agua más a menudo para que se seque más rápido. Comer más a menudo generalmente resulta en una ingesta superior de alimentos. Y el aumento de la ingesta de alimentos no es muy probable que haga perder peso. Sin embargo, la repetición frecuente de una idea puede convencernos de cualquier cosa. Así que este estudio miró más de cerca esta relación. Si constantemente comes comidas y snacks, pesarás más. El consejo de comer constantemente para perder peso suena realmente estúpido, porque es realmente estúpido.

El estudio también observó que cuanto más tiempo ayunes (18-24 horas) menos pesas. Una vez más, no es realmente difícil de entender. Si le das a tu cuerpo una buena cantidad de tiempo para digerir los alimentos y quemar los alimentos almacenados (grasa corporal), entonces es probable que el peso sea inferior.
Cambio en Índice de Masa Corporal ayunando 7-11 horas (aumento),
12-17 horas (estable), 18-24 horas (se reduce). 

Pero hay datos más interesantes aquí. Comer el desayuno es considerado una parte muy importante de la pérdida de peso. ¿Es correcto? En parte sí. Si tomas el desayuno, es más probable según este estudio que peses menos. A primera vista, parece difícil conciliar los datos. ¿Quieres comer menos, tener un largo período de ayuno nocturno, pero a la vez tomar el desayuno?  La respuesta está en el ritmo circadiano. Hay que recordar que es la insulina, no las calorías totales, el principal motor de la obesidad. Diferentes alimentos provocan diferentes respuestas a la insulina, y por lo tanto tienen diferentes propensiones a causar obesidad. Es decir, 100 calorías de galletas engordan más que 100 calorías de brócoli.

Ahí se refuta la falacia del pensamiento calórico. Pero esto ya lo sabemos todos, o al menos espero que todos los que habitualmente siguen este blog. Pero es que la insulina no sólo tiene una reacción distinta a distintos tipos de calorías sino que también varía su respuesta en función del momento del día. Con esto me refería a los ritmos circadianos (los que gobiernan los horarios internos del cuerpo). Una misma comida por la noche tiene un efecto 30% superior sobre la insulina que por la mañana. Lo malo de todo esto es que a la vez por la noche tenemos más hambre que por la mañana.

 El mismo alimento también provocará diferentes respuestas de insulina en diferentes momentos del día. Comer la misma comida en la cena (en comparación con el desayuno) le da casi 30% más efecto de la insulina. En otras palabras, la comida es más engorde cuando se come más tarde por la noche. Pero las malas noticias para los últimos comedores no para allí. Si usted mira el ritmo circadiano para el hambre, usted encontrará que el hambre es más bajo en la mañana y más grande en la tarde 8:00 PM o tan. 

 Otro estudio también observó este fenómeno .En ese estudio con 20 personas tomando la misma comida bien por la mañana bien por la noche corroboró que el efecto sobre la insulina y la glucosa era superior en aquéllos que sólo cenaban frente a los que sólo desayunaban. Y no sólo eso, pues que además los que sólo cenaban tenían un menor gasto energético.

Aunque lo óptimo es saltarse la cena, realmente es mucho más difícil ya que como he dicho estamos predispuestos a estar en mínimo de hambre por la mañana y en máximos por la noche. Además las cenas tienen un componente social que no tienen los desayunos. 

En mi caso personal, no desayuno pero sí suelo hacer algún tipo de cena. Aunque no es lo óptimo, la cuestión es hacer un ayuno intermitente adaptado a nuestro estilo de vida y que sea razonablemente practicable dentro también de unos parámetros razonablemente científicos. Y aunque cenar en lugar de desayunar no es lo óptimo, no un error grave y que puede ser totalmente salvable con otras estrategias. Por ejemplo, no cenar nada de carbohidratos glucémicos, tampoco cenar en la 1-2 horas antes de acostarse, hacer un ayuno mínimo de 14 horas todos los días y seguir una dieta rica en grasa, moderada en proteína y centrada en vegetales y frutas poco glucémicas como formas de carbohidratos (pomelo, manzana granny smith, frutos del bosque..). 

viernes, 29 de septiembre de 2017

WASO Matificante de Shiseido, un comentario

Cuando estuve este verano de vacaciones en EEUU una de las cosas que me llamó la atención en la disparidad de productos comercializados en el continente americano y Europa fue la línea WASO de Shiseido. Mi sorpresa fue al verla a primeros de septiembre ya en una perfumería y es que finalmente llega a Europa.

Dicho sea que no se trata de una efusiva recomendación (obviamente tampoco lo contrario) pero es una línea interesante para pieles jóvenes que quieren acercarse a Shiseido por unos 30 euros la hidratante. Curiosamente contiene el complejo hidratante PhytoResist+ (Trimetilglicina, Trehalosa, Lamium Album , Eritritol y semilla Yuzu) que tiene la línea siguiente en precio y nivel de edad/envejecimiento que sería Ibuki

WASO Quick Matte Moisturizer Oil-Free
Extrañamente, o al menos a mí me ha parecido extraño, es en la hidratante con color libre de aceites donde el alcohol está en segundo lugar. Y es extraño porque sin embargo en esta acuosa hidratante matificante libre de aceites el alcohol está notablemente menos presente a pesar de que cualquiera intuiría por comparación lo contrario (una 5ª posición que me parece aceptable para el alcohol). 

La fragancia sí está algo elevada. Tiene saxifraga astringente, glicilglicina que mejora la apariencia de poros. El extracto de peonía dice Shiseido que puede mejorar imperfecciones, y es cierto en tanto podría tener alguna acción despigmentante (1). El extracto de nísperos que contiene como algo relativamente novedoso según Shiseido ayuda a reducir el brillo y sea cierto o no al menos sí parece contrastado que puede ejercer un efecto antioxidante en la piel similar al té verde (Phytochemistry, February 2002, pages 315–323).

Puede que no sea la mejor hidratante del mundo para pieles normales a grasas pero es bastante decente y aporta ingredientes interesantes y alguno entre ellos no relativamente muy común. Su precio ronda los 30 euros por 75 ml



Ingredientes: 
Water, Dipropylene Glycol, Cyclohexasiloxane, Betaine, Alcohol Denat., Glycerin, Silica, Peg/Ppg-14/7 Dimethyl Ether, Dipeptide-15, Erythritol, Butylene Glycol, Trehalose, Peg-240/HDI Copolymer Bis-Decyltetradeceth-20 Ether, Peg-6, Peg-32, Phenoxyethanol, Cyclopentasiloxane, Alcohol, Carbomer, Peg/Ppg-17/4 Dimethyl Ether, Caffeine, Fragrance, Potassium Hydroxide, Disodium Edta, Acrylates/C10-30 Alkyl Acrylate Crosspolymer, Aminopropyl Dimethicone, Sodium Metabisulfite, Phytosteryl/Octyldodecyl Lauroyl Glutamate, Saxifraga Sarmentosa Extract, Limonene, Hexyl Cinnamal, Butylphenyl Methylpropional, Eriobotrya Japonica Leaf Protoplasts, Benzyl Benzoate, Linalool, Paeonia Albiflora Root Extract, Lamium Album Flower/Leaf/Stem Extract, Citrus Junos Seed Extract, Eriobotrya Japonica Leaf Extract, BHT, Benzoic Acid, Tocopherol

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Estudio PURE: Un respaldo a las dietas ricas en grasas

Que durante décadas la mayoría de supuestos expertos y médicos nos han alertado contra las dietas altas en grasas es algo que todos ya sabemos. Si bien es cierto que nunca debemos consumir en exceso cualquier nutriente por saludable que sea (todos debemos consumir más Omega 3 en Occidente, pero no es recomendable llegar al nivel de consumo de un esquimal).

Los resultados de un nuevo estudio global y a gran escala refuerzan la idea de que son las dietas ricas en carbohidratos refinados en lugar de las grasas las grandes culpables de múltiples problemas de salud. Sus autores canadienses basaron sus hallazgos en datos recolectados de 135.000 personas de todo el mundo. Veamos esos datos.

El estudio PURE (Prospective Urban Rural Epidemiology) siguió a 135.335 personas de entre 30 y 70 años en 18 países: personas de ingresos bajos, medios y altos. Se les preguntó sobre sus dietas diarias y luego se les categorizó en función de las calorías que consumían en forma de carbohidratos, grasas y proteína. Los investigadores siguieron a los participantes durante más de siete años, analizando:

- Muerte por cualquier causa
- Muerte cardiovascular
- Fallo o ataque cardíaco o infarto no mortal

En suma se relacionaron con menor mortalidad estos patrones dietéticos:

- Consumo moderado de alto en grasa
- 3-4 raciones diarias de vegetales y frutas
- Consumir pocos carbohidratos en forma de cereales y harinas refinadas

Comparado con consumos bajos en grasa, el consumo relativamente alto de grasa - sobre 35% de las calorías diarias - fue relacionado con menor riesgo de mortalidad. Esta reducción de aplicó a todos los tipos de grasa y las grasas saturadas se relacionaron con menor riesgo de infarto. 

Fueron en su lugar las dietas altas en carbohidratos refinados (más del 60% de las calorías diarias) las que se relacionaron con mayor riesgo de mortalidad total. El menor riesgo de mortalidad estuvo en quienes consumían 3 a 4 raciones diarias de vegetales, frutas y legumbres. Pero no halló mayores reducciones de mortalidad en quienes consumían aún más frutas o vegetales.

lunes, 18 de septiembre de 2017

Deja de comer cosas insanas antes de comer sanas

A la hora de pensar en llevar una alimentación y estilo de vida saludables, todos pensamos en aquello que debemos incorporar a nuestra dieta. El mantra de 'comer más verduras y frutas' es uno universal, omnipresente e imperecedero. Nos invade pues la idea que el secreto definitivo, y para algunos sacrificio incluso, es llenar nuestra dieta de brócoli, coliflor, manzanas, aceite de oliva virgen y pescado azul. Nadie puede negármelo.

Sin embargo, ¿y si estamos poniendo demasiado énfasis en lo que debemos comer en detrimento de aquéllas cosas que debemos eliminar o restringir en la dieta? Es el caso del artículo  publicado en la edición de junio de 2017 de la revista American Journal of Clinical Nutrition por el doctor Lukas Schwingshackl y sus colaboradores. De él puede extraerse la conclusión de que tiene más sentido disminuir el consumo de alimentos insanos que aumentar el de los saludables.

El objetivo de la revisión de estudios de Schwingshackl y su equipo fue sintetizar el conocimiento disponible sobre la relación que existe entre la ingesta de doce grupos de alimentos con el riesgo de mortalidad por cualquier causa. Y es que una dieta sana es, según leemos en el artículo “uno de los factores más importantes en la prevención de la muerte temprana y la discapacidad en todo el mundo”. Estiman que el 70% de la mortalidad es atribuible a enfermedades no transmisibles, que suelen relacionarse con el estilo de vida como la dieta. Añaden, además, que las personas que no fuman, son físicamente activas y siguen un patrón dietético saludable suelen vivir de 10 a 15 años más, de media, que el resto.

La conclusión principal de ese estudio para mí es que es más arriesgado “comer mal” que beneficioso “comer bien” llegándose a preguntar los autores del estudio si incluir ciertos alimentos saludables es tan o más beneficioso por el hecho de desplazar en la dieta otros no saludables que por esos alimentos en sí mismos. En 2013, la American Institute for Cancer Research, propuso como consejo para controlar el peso corporal disminuir el consumo de alimentos insanos, en vez de sumar “hortalizas, frutas o cereales integrales”.

Antes que 'obsesionarnos' quizás con el pescado azul, los vegetales, huevos camperos, mantequilla.. quizás deberíamos 'obsesionarnos' con quitar los cereales y harinas refinadas, azúcar, carnes procesadas.. aunque como bien dicen los autores, ambos comportamientos están inevitablemente relacionados. La cuestión pues es que ese día se hamburguesería o comida menos sana no se 'compensa' con una mazana y salmón en la siguiente comida, sino absteniéndose de esa comida rápida durante al menos un tiempo.

viernes, 8 de septiembre de 2017

Cosmético del mes (+1 del mes anterior)

Dado que sois muchos los que ansiais especialmente este post y el mes anterior (por vacaciones como la mayoría de vosotros) no elegí finalmente ningún cosmético del mes, aquí va doblete sobre el mismo.

- Delial SPF 50 Bruma Facial

Aparte de que este cosmético tenga buenos filtros solares, no esté hecho a base de alcohol u otras bondades, la razón principal de todas ellas por la que lo he elegido es porque es parte de una nueva serie de cosméticos solares que permiten reaplicar protección solar a lo largo del día incluso encima del maquillaje. Sólo esto lo hace un avance extraordinario, especialmente dado que la fotoprotección se degrada a lo largo del día con el pasar de las horas. 

Como ya he dicho, no tiene una base de alcohol como muchos podríamos sospechar a primera vista por su formato spray y líquido. En cuanto al filtro solar UVA además de avobenzona contiene el Mexoryl XL cuya patente tiene el grupo L'Oreal. De hecho, hablando del grupo L'Oreal su marca de farmacia La Roche Posay ha sacado un producto que es prácticamente idéntico. Dado a misma calidad y muy similar formulación me inclino por el de precio menor, en este caso es Delial el cosmético del mes. Como ingredientes de interés añadido tiene scutellaria baicalensis que es calmante, vitamina E como antioxidante y thermus termophilus que podría proteger de daños la piel frente a las radiaciones. 

- Serozinc de La Roche Posay




Atención pieles grasas y acneica, este producto os interesa. En realidad se trata de una suerte de agua termal 99% con sulfato de zinc y el astringente cloruro de sodio. Este producto no va a sustituirte ningún producto de tratamiento si tienes acné pero viene a aportar una opción de agua termal adaptada a las necesidades de pieles grasas y acenicas. 

El sulfato de zinc ha demostrado cosméticamente: 


Lo cierto no obstante es que los beneficios del zinc, y el sulfato de zinc en concreto, se verían obviamente limitados en esta fórmula al contener menos del 1% ya que se trata -también hay que decirlo- de un producto para un uso no muy localizado y de manera regular o diaria. 

miércoles, 30 de agosto de 2017

En defensa de comer -sólo- 2 veces al día


La vida del joven (sólo tiene 27 años) Max Lowery es un tanto curiosa. Y es que hace 4 años trabaja en el mundo de los bancos. Pero no fue instantáneo dejar aquel mundo de la banca para convertirse en un gurú de la salud. Tras dejar su estresante trabajo decidió viajar por Sudamérica.

Fue en ese viaje donde descubrió los ayunos intermitentes y fue ese simple hecho el que desencadenó su pasión por el mundo de la nutrición. Según sus palabras también fue bastante curioso, para muchos casual, su acercamiento a los ayunos intermitentes ya que fue su deseo de ahorrar tiempo en comer y dinero en comida lo que, inconscientemente, le introdujo en ellos.

Estando en Brasil, encontró unos restaurantes tipo buffet que le convencieron bastante. ¿Y en qué se suelen basar este tipo de restaurantes? En comer todo lo que desees por un precio fijo. Así pues, Max se embarcó en hacer prácticamente una sola y abundante comida al día sobre las 6 de la tarde. Enseguida comprobó cómo podía perfectamente controlar su apetito el resto del día y se sentía realmente mejor. Pero el momento clave para ser consciente de cómo los ayunos intermitentes jugaban a su favor fue cuando regresó a Londres y volvió a comer sus tres principales comidas diarias. Volvió a sentirse más cansado y menos energético y su grasa corporal perdida comenzó a aumentar de nuevo.

A partir de entonces comenzó a investigar sobre los ayunos intermitentes y se dio cuenta que lo estuvo haciendo más que bien en Sudamérica sin ser consciente del todo. Ahí comenzó su vida dedicada al mundo de la nutrición como gurú de los ayunos intermitentes y su libro 'The 2 Meal Day' es buena prueba de ello.

La premisa de su libro 'The 2 Meal Day' es comer sólo dos comidas diarias -bien desayuno o almuerzo o bien almuerzo y cena, lo que supone unas 16 horas de ayuno cada día- para mantener el cuerpo en un estado de quemar grasa acumulada en lugar de quemar carbohidratos. La cuestión no es saltarse comidas sino mantenerse en un estado de ayuno el suficiente tiempo.

Según Lowery, lo ideal es al principio eludir siempre la misma comida para generar una rutina. La gran mayoría de sus clientes, el 80%, se saltan el desayuno en lugar de la cena. Suele ser más sencillo saltarse el desayuno que la cena, porque estamos más hambrientos siempre por la noche y porque es siempre la cena más un evento social de lo que pueda serlo un desayuno.

En el debate de si es mejor saltarse el desayuno o saltarse la cena, Lowery no parece muy favorable a consumir el desayuno en tanto por la mañana tenemos los niveles de cortisol (hormona del estrés) más elevados, lo cual puede agravar los efectos metabólicos de aumentar la glucosa (con ingesta de comida) por la mañana. 

Para algunos en Reino Unido ésta es una nueva versión de la famosa dieta de ayuno intermitente en el país llamada 5:2 porque prescribe consumir muy pocas calorías dos días por semana. En realidad lo que propone Lowery (y que coincide bastante, por cierto, con lo que vengo haciendo en los últimos meses) es bastante distinto en tanto comer dos veces al día no restringe las calorías consumidas en esas dos comidas.


lunes, 21 de agosto de 2017

El cuándo importa: los horarios tempranos favorecen tu metabolismo

Volver, volver. Volvemos de vacaciones, de la playa o la montaña, o quizás el pueblo, y en cualquier caso de desconectar. O ésa al menos siempre es la intención en estas fechas. Aquéllos que seáis de Barcelona, esperamos todos que estéis bien junto con vuestras familias. Intentaremos pues volver poco a poco al ritmo propio de septiembre, en la vida diaria y desde aquí en la bloguera.


"Desayuna como un rey, almuerza como un príncipe y cena como un mendigo." Esta vieja frase popular podría sonar como parte de esa sabiduría dietética vendida por las abuelas a lo largo de generaciones, pero la ciencia muestra que puede haber bastante verdad en ella.

Quizás es sorpendente la limitada evidencia que responda a estas tres preguntas básicas: cuántas comidas al día debemos comer, cuándo debemos comerlas y cuán grandes deben ser. De hecho son puntos de cierta controversia, y lo cierto es que mi mentalidad nutricional ha evolucionado bastante en los últimos años a la hora de responder esas preguntas.  Ahora, en uno de los estudios más grandes de este tipo, investigadores de Estados Unidos y República Checa han llegado con algunas respuestas llamativas.



Un equipo liderado por científicos de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Loma Linda, en California, analizó los datos dietéticos de 50.000 adultos norteamericanos relativamente sanos durante siete años. Lo que encontraron podría tener profundas implicaciones. Los investigadores tomaron en cuenta la mayor cantidad de variables posibles, desde la ingesta media diaria de calorías, el número de comidas y bocadillos consumidos cada día y la duración del ayuno nocturno, la cantidad de sueño, horas y tiempo de televisión y de ejercicio.

En realidad estaban buscando un solo resultado - un aumento o disminución en el índice de masa corporal, o IMC, que es una forma de evaluar el peso corporal en relación con la altura. Algunas de sus conclusiones, publicadas en el Journal of Nutrition el mes pasado, pueden resultar reveladoras.

Comer una o dos comidas al día, por ejemplo, "se asoció con una disminución relativa en el IMC en comparación con tres comidas al día". Lo cual contraviene la idea de estar comiendo algo cada 4 horas pues los snacks contaban como comida. Del mismo modo, "los participantes que comían más de tres comidas al día experimentaron un aumento relativo en el IMC: cuantas más comidas y aperitivos o snacks por día, mayor fue el aumento".

Pero los hallazgos no quedaron aquí sino que fueron más allá con otros hallazgos no menos interesantes. 

Y es quienes hacían del desayuno su comida más importante del día tenían menos IMC en comparación con los que hacían del almuerzo o sobre todo la cena su comida principal.  Sin embargo, eliminar la cena por completo dio los mejores resultados. 

El estudio encontró que "el IMC de los sujetos que tuvieron un ayuno largo durante la noche" (de 18 horas o más) disminuyó comparado incluso con aquéllos que tuvieron un ayuno nocturno de entre 12 y 17 horas. En otras palabras, si tomas el desayuno a las 8 de la mañana, idealmente no deberías haber comido nada desde las 2-3 de la tarde del dia anterior.

Es cierto que he escrito anteriormente sobre la idea de que el desayuno es la comida más importante. Mi conclusión a la luz de los estudios es que no está demostrado que saltarse el desayuno esté asociado con aumento de peso. Pero lo cierto es que aquí hay muchas variables más involucradas. Pues aunque todos hagamos el mismo desayuno, fuerte o ligero o con una composición determinada,  o nos lo soltemos quizás no todos estamos haciendo el mismo almuerzo o cena o ni siquiera estamos todos almorzando o cenando. 

Así pues, aquí hay más que decir. O quizás sea que desayunar o no desayunar no sea la variable más relevante. Tal como yo lo veo, la variable más relevante en cuanto a horarios es reducir el número de ingestas diarias, mejor 1 o 2 comidas al día que 3 o 4 (aparte claro está de la composición nutricional de esas comidas). Dicho esto, es mejor mover la ventana de horas de comidas o ingesta hacia la mañana que hacia la noche. 

miércoles, 2 de agosto de 2017

El mito del ejercicio físico para perder peso



Ciertamente el ejercicio tiene grandes beneficios para la salud. Hiópcrates decía que "si podemos dar a cada individuo la correcta dosis de dieta y ejercicio, ni demasiado ni demasiado poco, habremos encontrado el camino más seguro hacia la salud". Fue en los años 50 cuando el interés en el ejercicio comenzó a crecer junto con la preocupación por la salud cardiovascular. En 1955, el presidente estadounidense Eisenhower estableció un consejo nacional para el 'fitness'. En 1966, el servicio de salud pública del país empezó a recomendar el ejercicio físico como uno de los mejores métodos para perder peso. En 1997, The Complete Book of Runing fue un best-seller en EEUU. 

Parecería entonces razonable esperar que los niveles de sobrepeso se redujeran en tanto los de actividad física aumentaron. Cuántas veces habremos oído que para perder peso hay que moverse. Pero, ¿es esto cierto? Por ejemplo en Reino Unido entre 1997 y 2008 el ejercicio aumentó un 39% en hombres y 29% en mujeres. Sin embargo, los resultados no fueron los esperados. La obesidad, lejos de reducirse, ha seguido aumentando por doquier. 

Un estudio sobre los niveles de ejercicio por países demostró que Estados Unidos (el país con más tasa de obesidad) es el país con mayor nivel de actividad física -135 días en comparación con la media mundial de 112. Los holandeses son los que menos con 93 días. Las cifras no cuadran desde luego con la teoría que promueve el ejercicio físico como método principal e ineludible para perder peso. Por ejemplo, los italianos tienen bajas tasas de obesidad y son uno de los países con menor actividad física. 

Los datos del NHANES (un programa de estudios y encuestas sobre nutrición) norteamericano lo corroboran. Entre 2001 y 2011 hubo un aumento general de la actividad física en ese país. Determinados estados como Virginia y Florida aumentaron estos niveles de manera notable. Sin embargo, no hay correlación alguna con los niveles de obesidad. Que un estado haga más o menos ejercicio no tiene relación alguna con que haya más o menos obesidad. 

Un estudio de 2013 comparó los niveles de actividad física en niños de 3 a 5 años con sus pesos. Los autores concluyeron que no hay correlación alguna entre actividad física y obesidad. El problema de sorprenderse aún es que seguimos pensando calóricamente y que todo lo que hay que hacer para entender el sobrepeso es entender que las calorías ingeridas deben ser iguales o inferiores a las calorías empleadas (lo cual, por muchas razones que he expuesto en este blog, es falso, y en las que ahora no abundaré de nuevo). 

El investigador Herman Pontzer estudió una sociedad cazadora-recolectora primitiva viviendo en una sociedad moderna. Los hazda de Tanzania frecuentemente caminan varios kilómetros para encontrar cada día alimento y sustento. Sin embargo esto en nada explicaba su esbeltez como expuso Pontzer en New York Times, donde explicaba que realmente el gasto calórico era prácticamente semejante al de los norteamericanos. 

Los estudios que existen demuestran que la sociedad actual no es tan sedentaria comparada con la de los cazadores-recolectores. El hecho de que el ejercicio físico haya producido menos pérdida de peso que la esperada está documentado también en la literatura científica. Estudios de más de 25 semanas de duración han hallado que la pérdida de peso fue sólo de un 30% de la esperada. En un estudio controlado, los participantes aumentaron su actividad hasta 5 veces por semana quemando 600 calorías por sesión. Aunque aquellos que hicieron más ejercicio acabaron perdiendo tras 10 meses 4,5 kilos media, se habría predicho que la pérdida de peso media estaría en los 16 kilos con ese intensivo programa de ejercicios. 

Estudios aleatorizados a largo plazo han mostrado que el ejercicio tiene un impacto mínimo en la pérdida de peso. Un estudio de 2007 aleatorizado usó participantes que hicieron ejercicio aeróbico 6 días por semana durante un año. ¿Cuánto peso perdieron en un año? Las mujeres 1,8 kg y los hombres sólo 1 kg, lo cual es casi nada tras un año entero. 

Un equipo danés entrenó a un grupo sedentario para correr una maratón. Los hombres perdieron dos kilos, y las mujeres ninguno. El Women Health Study, uno de los más ambiciosos estudios sobre dieta, observó también el nivel de ejercicio. Las 39.876 mujeres fieron divididas en tres grupos según sus niveles de ejercicio. Tras una década entera, el hrupo que hacía más intenso ejercicio no había perdido nada de peso. Incluso más, el estudio observó que no hubo cambios en la composición corporal, por lo que tampoco estaban creando músculo y reduciendo grasa. 

En definitiva, el pensamiento calórico es un fracaso. En parte porque no son variables independientes las calorías que gastamos que las que ingerimos. Simplemente consumir menos calorías hace que el cuerpo tienda a gastar menos calorías. Cuando gastamos más calorías haciendo mucho más ejercicio, el cuerpo activa el apetito para consumir más calorías. Es un principio biológico de equilibrio u homeostasis. Por eso el pensamiento calórico aunque aparentemente lógico en teoría no lo es. Y tampoco, claro está, funciona en la práctica. 

Debemos por supuesto hacer ejercicio físico por muchas razones de salud, pero no como método para perder peso.

martes, 4 de julio de 2017

Sisbela o cómo demostrar que calidad y precio no es la misma ecuación cosmética



En los últimos días, la noticia más comentada entre el público acerca del mundo cosmético no venía de una gran marca conocida ni del mundo de la alta perfumería. Venía de un supermercado como Mercadona y de una crema que a pesar de sus 85 euros de precio no pertenecía a muy conocida marca.

Según corroboró La Vanguardia -haciendo saltar la liebre- en contacto con el fabricante de Alain, la crema Sesbela de Mercadona es exactamente el mismo producto. La diferencia es que en lugar de costar 85 euros cuesta 5. Es decir, habría que comprar 17 envases del segundo para gastarse lo mismo que con el primero. Pero como decimos, se trata del mismo producto. Obviamente el fabricante de esa cara crema es quien ha llegado a un acuerdo con Mercadona para reenvasar la fórmula ya que consideran más rentable esos 5 euros puestos en los miles de expositores que le ofrece una cadena como el supermercado de origen valenciano.

Sin duda, no puedo dejar de resaltar, y poner en todas las negritas necesarias, unas declaraciones del director de Star Healthcare (el fabricante):

"No porque una crema valga 50 es más efectiva que una de 5. El precio de 84,90 euros es simbólico"


Desenmascarar las malas prácticas de la industria cosmética fue uno de los leitmotiv con los que casi hace una década comencé este blog. Desde entonces he criticado innumerables fórmulas pretendidamente buenas: de una marca 'de prestigio' o con un elevado precio típicamente. Ni el prestigio ni el precio, espero haberlo demostrado, son realmente indicadores fiables de un buen cosmético. Lo es, y únicamente lo es, su fórmula al margen de que -es cierto- sí podemos establecer una filosofía de formulación más o menos buena (o más o menos cuestionable) en cada marca. Pero al final habrá que dar la vuelta a la carátula. La verdad puede que esté, como dice Iker Jiménez ahí fuera. En la cosmética está ahí, pero detrás.

Con todo y con esto, ¿qué podemos decir de esta crema que, en Mercadona, se llama Sesbela? Pues, como seguramente habrás deducido, era injustificado de todo punto que costara 85 euros bajo su otro nombre. ¿Merece la pena comprarlo por 5 euros? Es cierto, como también es bastante deducible (aunque no necesariamente tendría que ser así), que es mejor que muchos cosméticos de precio extra bajo como los del supermercado aunque (eludiendo si es barato o caro y mirando solamente su formula) personalmente no tiene algo que me lleve a recomendarlo de modo muy efusivo.

Lo más distintivo quizás sea el segundo ingrediente. Diría que aquí puede residir un motivo principal para adquirirlo en tanto ese extracto de algas, Methylsilanol Mannuronate, no es tampoco muy extendido en cosmética sobre todo en un segundo lugar (aunque una fórmula en conjunto no resulte llamativa sí puede haber motivos objetivos de recomendación cuando hay algún ingrediente beneficioso en una dosis elevada o sin ser tan tan elevada éste ingrediente es beneficioso a la par que poco común). Básicamente dicho extracto de algas sirve para sellar la hidratación en la piel y ayuda a la preservación de colágeno y elastina. 

Sí hay otros ingredientes interesantes como la serina, urea, hialurónico o vitaminas E, A y B5. Es una fórmula más que decente (para llamarme con poder la atención requeriría algo más como polifenoles o quizás péptidos, puesto que esas vitaminas mencionadas no díficiles de encontrar en otros productos tienen una presencia moderada en formas químicas comunes). 

Sea como fuera, aquí el protagonista no es la crema en sí sino la lección que hemos de sacar de esta historia. La que ya hace tiempo muchos de vosotros que leéis este blog ya habréis sacado pero que siempre merece la pena recordar.

Ya no sólo por tu bolsillo, pues al final siempre caemos en probar y comprar productos cosméticos. Sino por tu piel, además de por la sensación del gasto inteligente. Pues me compadezco tanto de quien cree tener mejor la piel por gastar el doble de dinero en productos como quien por ahorrar tres o cuatro euros no compra el producto de al lado que le ofrece mejor rendimiento (bien sea porque tiene un filtro UVA mejor o antioxidantes más potentes..). 

Igualmente cierto es que no todos podemos saber de todo (como yo soy totalmente ignorante en muchísimas cosas). Ahí reside el poder de la información. Del que informa, como este blog, como el del informado consumidor en quien recae la responsabilidad última de sus actos.

PD: Gracias a los que me habéis enviado por email la fórmula de este producto para comentarlo.


martes, 27 de junio de 2017

Bapan, la 'villa de la longevidad': 4 hábitos



Es fácil entender por qué Bapan se ha ganado en China el apodo de 'pueblo de la longevidad'. Con sólo 550 habitantes, tiene un centenario por cada 100 habitantes, lo cual debemos ponerlo en perspectiva con 1 centenario por cada 5.780 habitantes por ejemplo en Estados Unidos. En Bapán sus habitantes no luchan contra la enfermedad cardiovascular o el cáncer y apenas conocen la demencia. 

Como no era de extrañar, los habitantes de Bapán no consumen azúcares añadidos ni alimentos procesados y realizan actividad física. Aun sin pretender hacer ejercicio, incluso los más ancianos se mueven mucho cada día. Aparte de éstos, sus secretos son también otros que nos pueden decir mucho sobre la buena vida: 


Sonreir. Cuando un enviado del Wall Street Journal, John Day, encontró a una lugareña de 107 años lo primero que le llamó la atención fue su aire festivo y alegre siempre sonriendo. Cuando le preguntó si non había tenido momentos difíciles en la vida ella dijo que "ésas son las épocas cuando sonreir es más importante". Un estudio publicado en 2010 en Psychological Science mostró que los jujadores de béisbol que juegan sonriendo viven 7 años más de media que aquéllos que son serios. Así que aquí quizá tenemos un hábito que practicar más. 


Repiensa el estrés. Al menos el 70% de las visitas al médico se consideran relacionadas con la presión arterial, el dolor de pecho o palpitaciones. Rachel Lampert de la Universidad de Yale halló que las sensaciones o sentimientos de odio, estrés, ira, impaciencia y ansiedad incrementan un 600% la probabilidad de sufrir una fibrilación arterial. Sin embargo, el nivel percibido de estrés en Bapán es extremadamente bajo. 

No olvides jugar. Muchos de nosotros pasamos mucho tiempo haciendo ejercicio pero no jugamos. Los lugareños de Bapán dedican tiempo a jugar.

No temas la edad. En un estudio con 660 norteamericanos mayores publicada en 2002 en el Journal of Personality and Social Phychology, los investigadores hallaron que con independencia del estatus socioeconómico aquéllos que sentían que la vida continuaría bien vivían 8 años más que aquéllos con visiones pesimistas. Según quienes han estudiado Bapán, el optimismo es una variable común entre sus habitantes. 

Enseñanzas como las de Bapán han servido para John Day, médico cardiólogo, escriba su libro The Longevity Plan con éstas y otras lecciones y que se publica este verano.