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lunes, 18 de septiembre de 2017

Deja de comer cosas insanas antes de comer sanas

A la hora de pensar en llevar una alimentación y estilo de vida saludables, todos pensamos en aquello que debemos incorporar a nuestra dieta. El mantra de 'comer más verduras y frutas' es uno universal, omnipresente e imperecedero. Nos invade pues la idea que el secreto definitivo, y para algunos sacrificio incluso, es llenar nuestra dieta de brócoli, coliflor, manzanas, aceite de oliva virgen y pescado azul. Nadie puede negármelo.

Sin embargo, ¿y si estamos poniendo demasiado énfasis en lo que debemos comer en detrimento de aquéllas cosas que debemos eliminar o restringir en la dieta? Es el caso del artículo  publicado en la edición de junio de 2017 de la revista American Journal of Clinical Nutrition por el doctor Lukas Schwingshackl y sus colaboradores. De él puede extraerse la conclusión de que tiene más sentido disminuir el consumo de alimentos insanos que aumentar el de los saludables.

El objetivo de la revisión de estudios de Schwingshackl y su equipo fue sintetizar el conocimiento disponible sobre la relación que existe entre la ingesta de doce grupos de alimentos con el riesgo de mortalidad por cualquier causa. Y es que una dieta sana es, según leemos en el artículo “uno de los factores más importantes en la prevención de la muerte temprana y la discapacidad en todo el mundo”. Estiman que el 70% de la mortalidad es atribuible a enfermedades no transmisibles, que suelen relacionarse con el estilo de vida como la dieta. Añaden, además, que las personas que no fuman, son físicamente activas y siguen un patrón dietético saludable suelen vivir de 10 a 15 años más, de media, que el resto.

La conclusión principal de ese estudio para mí es que es más arriesgado “comer mal” que beneficioso “comer bien” llegándose a preguntar los autores del estudio si incluir ciertos alimentos saludables es tan o más beneficioso por el hecho de desplazar en la dieta otros no saludables que por esos alimentos en sí mismos. En 2013, la American Institute for Cancer Research, propuso como consejo para controlar el peso corporal disminuir el consumo de alimentos insanos, en vez de sumar “hortalizas, frutas o cereales integrales”.

Antes que 'obsesionarnos' quizás con el pescado azul, los vegetales, huevos camperos, mantequilla.. quizás deberíamos 'obsesionarnos' con quitar los cereales y harinas refinadas, azúcar, carnes procesadas.. aunque como bien dicen los autores, ambos comportamientos están inevitablemente relacionados. La cuestión pues es que ese día se hamburguesería o comida menos sana no se 'compensa' con una mazana y salmón en la siguiente comida, sino absteniéndose de esa comida rápida durante al menos un tiempo.

viernes, 8 de septiembre de 2017

Cosmético del mes (+1 del mes anterior)

Dado que sois muchos los que ansiais especialmente este post y el mes anterior (por vacaciones como la mayoría de vosotros) no elegí finalmente ningún cosmético del mes, aquí va doblete sobre el mismo.

- Delial SPF 50 Bruma Facial

Aparte de que este cosmético tenga buenos filtros solares, no esté hecho a base de alcohol u otras bondades, la razón principal de todas ellas por la que lo he elegido es porque es parte de una nueva serie de cosméticos solares que permiten reaplicar protección solar a lo largo del día incluso encima del maquillaje. Sólo esto lo hace un avance extraordinario, especialmente dado que la fotoprotección se degrada a lo largo del día con el pasar de las horas. 

Como ya he dicho, no tiene una base de alcohol como muchos podríamos sospechar a primera vista por su formato spray y líquido. En cuanto al filtro solar UVA además de avobenzona contiene el Mexoryl XL cuya patente tiene el grupo L'Oreal. De hecho, hablando del grupo L'Oreal su marca de farmacia La Roche Posay ha sacado un producto que es prácticamente idéntico. Dado a misma calidad y muy similar formulación me inclino por el de precio menor, en este caso es Delial el cosmético del mes. Como ingredientes de interés añadido tiene scutellaria baicalensis que es calmante, vitamina E como antioxidante y thermus termophilus que podría proteger de daños la piel frente a las radiaciones. 

- Serozinc de La Roche Posay




Atención pieles grasas y acneica, este producto os interesa. En realidad se trata de una suerte de agua termal 99% con sulfato de zinc y el astringente cloruro de sodio. Este producto no va a sustituirte ningún producto de tratamiento si tienes acné pero viene a aportar una opción de agua termal adaptada a las necesidades de pieles grasas y acenicas. 

El sulfato de zinc ha demostrado cosméticamente: 


Lo cierto no obstante es que los beneficios del zinc, y el sulfato de zinc en concreto, se verían obviamente limitados en esta fórmula al contener menos del 1% ya que se trata -también hay que decirlo- de un producto para un uso no muy localizado y de manera regular o diaria. 

miércoles, 30 de agosto de 2017

En defensa de comer -sólo- 2 veces al día


La vida del joven (sólo tiene 27 años) Max Lowery es un tanto curiosa. Y es que hace 4 años trabaja en el mundo de los bancos. Pero no fue instantáneo dejar aquel mundo de la banca para convertirse en un gurú de la salud. Tras dejar su estresante trabajo decidió viajar por Sudamérica.

Fue en ese viaje donde descubrió los ayunos intermitentes y fue ese simple hecho el que desencadenó su pasión por el mundo de la nutrición. Según sus palabras también fue bastante curioso, para muchos casual, su acercamiento a los ayunos intermitentes ya que fue su deseo de ahorrar tiempo en comer y dinero en comida lo que, inconscientemente, le introdujo en ellos.

Estando en Brasil, encontró unos restaurantes tipo buffet que le convencieron bastante. ¿Y en qué se suelen basar este tipo de restaurantes? En comer todo lo que desees por un precio fijo. Así pues, Max se embarcó en hacer prácticamente una sola y abundante comida al día sobre las 6 de la tarde. Enseguida comprobó cómo podía perfectamente controlar su apetito el resto del día y se sentía realmente mejor. Pero el momento clave para ser consciente de cómo los ayunos intermitentes jugaban a su favor fue cuando regresó a Londres y volvió a comer sus tres principales comidas diarias. Volvió a sentirse más cansado y menos energético y su grasa corporal perdida comenzó a aumentar de nuevo.

A partir de entonces comenzó a investigar sobre los ayunos intermitentes y se dio cuenta que lo estuvo haciendo más que bien en Sudamérica sin ser consciente del todo. Ahí comenzó su vida dedicada al mundo de la nutrición como gurú de los ayunos intermitentes y su libro 'The 2 Meal Day' es buena prueba de ello.

La premisa de su libro 'The 2 Meal Day' es comer sólo dos comidas diarias -bien desayuno o almuerzo o bien almuerzo y cena, lo que supone unas 16 horas de ayuno cada día- para mantener el cuerpo en un estado de quemar grasa acumulada en lugar de quemar carbohidratos. La cuestión no es saltarse comidas sino mantenerse en un estado de ayuno el suficiente tiempo.

Según Lowery, lo ideal es al principio eludir siempre la misma comida para generar una rutina. La gran mayoría de sus clientes, el 80%, se saltan el desayuno en lugar de la cena. Suele ser más sencillo saltarse el desayuno que la cena, porque estamos más hambrientos siempre por la noche y porque es siempre la cena más un evento social de lo que pueda serlo un desayuno.

En el debate de si es mejor saltarse el desayuno o saltarse la cena, Lowery no parece muy favorable a consumir el desayuno en tanto por la mañana tenemos los niveles de cortisol (hormona del estrés) más elevados, lo cual puede agravar los efectos metabólicos de aumentar la glucosa (con ingesta de comida) por la mañana. 

Para algunos en Reino Unido ésta es una nueva versión de la famosa dieta de ayuno intermitente en el país llamada 5:2 porque prescribe consumir muy pocas calorías dos días por semana. En realidad lo que propone Lowery (y que coincide bastante, por cierto, con lo que vengo haciendo en los últimos meses) es bastante distinto en tanto comer dos veces al día no restringe las calorías consumidas en esas dos comidas.


lunes, 21 de agosto de 2017

El cuándo importa: los horarios tempranos favorecen tu metabolismo

Volver, volver. Volvemos de vacaciones, de la playa o la montaña, o quizás el pueblo, y en cualquier caso de desconectar. O ésa al menos siempre es la intención en estas fechas. Aquéllos que seáis de Barcelona, esperamos todos que estéis bien junto con vuestras familias. Intentaremos pues volver poco a poco al ritmo propio de septiembre, en la vida diaria y desde aquí en la bloguera.


"Desayuna como un rey, almuerza como un príncipe y cena como un mendigo." Esta vieja frase popular podría sonar como parte de esa sabiduría dietética vendida por las abuelas a lo largo de generaciones, pero la ciencia muestra que puede haber bastante verdad en ella.

Quizás es sorpendente la limitada evidencia que responda a estas tres preguntas básicas: cuántas comidas al día debemos comer, cuándo debemos comerlas y cuán grandes deben ser. De hecho son puntos de cierta controversia, y lo cierto es que mi mentalidad nutricional ha evolucionado bastante en los últimos años a la hora de responder esas preguntas.  Ahora, en uno de los estudios más grandes de este tipo, investigadores de Estados Unidos y República Checa han llegado con algunas respuestas llamativas.



Un equipo liderado por científicos de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Loma Linda, en California, analizó los datos dietéticos de 50.000 adultos norteamericanos relativamente sanos durante siete años. Lo que encontraron podría tener profundas implicaciones. Los investigadores tomaron en cuenta la mayor cantidad de variables posibles, desde la ingesta media diaria de calorías, el número de comidas y bocadillos consumidos cada día y la duración del ayuno nocturno, la cantidad de sueño, horas y tiempo de televisión y de ejercicio.

En realidad estaban buscando un solo resultado - un aumento o disminución en el índice de masa corporal, o IMC, que es una forma de evaluar el peso corporal en relación con la altura. Algunas de sus conclusiones, publicadas en el Journal of Nutrition el mes pasado, pueden resultar reveladoras.

Comer una o dos comidas al día, por ejemplo, "se asoció con una disminución relativa en el IMC en comparación con tres comidas al día". Lo cual contraviene la idea de estar comiendo algo cada 4 horas pues los snacks contaban como comida. Del mismo modo, "los participantes que comían más de tres comidas al día experimentaron un aumento relativo en el IMC: cuantas más comidas y aperitivos o snacks por día, mayor fue el aumento".

Pero los hallazgos no quedaron aquí sino que fueron más allá con otros hallazgos no menos interesantes. 

Y es quienes hacían del desayuno su comida más importante del día tenían menos IMC en comparación con los que hacían del almuerzo o sobre todo la cena su comida principal.  Sin embargo, eliminar la cena por completo dio los mejores resultados. 

El estudio encontró que "el IMC de los sujetos que tuvieron un ayuno largo durante la noche" (de 18 horas o más) disminuyó comparado incluso con aquéllos que tuvieron un ayuno nocturno de entre 12 y 17 horas. En otras palabras, si tomas el desayuno a las 8 de la mañana, idealmente no deberías haber comido nada desde las 2-3 de la tarde del dia anterior.

Es cierto que he escrito anteriormente sobre la idea de que el desayuno es la comida más importante. Mi conclusión a la luz de los estudios es que no está demostrado que saltarse el desayuno esté asociado con aumento de peso. Pero lo cierto es que aquí hay muchas variables más involucradas. Pues aunque todos hagamos el mismo desayuno, fuerte o ligero o con una composición determinada,  o nos lo soltemos quizás no todos estamos haciendo el mismo almuerzo o cena o ni siquiera estamos todos almorzando o cenando. 

Así pues, aquí hay más que decir. O quizás sea que desayunar o no desayunar no sea la variable más relevante. Tal como yo lo veo, la variable más relevante en cuanto a horarios es reducir el número de ingestas diarias, mejor 1 o 2 comidas al día que 3 o 4 (aparte claro está de la composición nutricional de esas comidas). Dicho esto, es mejor mover la ventana de horas de comidas o ingesta hacia la mañana que hacia la noche. 

miércoles, 2 de agosto de 2017

El mito del ejercicio físico para perder peso



Ciertamente el ejercicio tiene grandes beneficios para la salud. Hiópcrates decía que "si podemos dar a cada individuo la correcta dosis de dieta y ejercicio, ni demasiado ni demasiado poco, habremos encontrado el camino más seguro hacia la salud". Fue en los años 50 cuando el interés en el ejercicio comenzó a crecer junto con la preocupación por la salud cardiovascular. En 1955, el presidente estadounidense Eisenhower estableció un consejo nacional para el 'fitness'. En 1966, el servicio de salud pública del país empezó a recomendar el ejercicio físico como uno de los mejores métodos para perder peso. En 1997, The Complete Book of Runing fue un best-seller en EEUU. 

Parecería entonces razonable esperar que los niveles de sobrepeso se redujeran en tanto los de actividad física aumentaron. Cuántas veces habremos oído que para perder peso hay que moverse. Pero, ¿es esto cierto? Por ejemplo en Reino Unido entre 1997 y 2008 el ejercicio aumentó un 39% en hombres y 29% en mujeres. Sin embargo, los resultados no fueron los esperados. La obesidad, lejos de reducirse, ha seguido aumentando por doquier. 

Un estudio sobre los niveles de ejercicio por países demostró que Estados Unidos (el país con más tasa de obesidad) es el país con mayor nivel de actividad física -135 días en comparación con la media mundial de 112. Los holandeses son los que menos con 93 días. Las cifras no cuadran desde luego con la teoría que promueve el ejercicio físico como método principal e ineludible para perder peso. Por ejemplo, los italianos tienen bajas tasas de obesidad y son uno de los países con menor actividad física. 

Los datos del NHANES (un programa de estudios y encuestas sobre nutrición) norteamericano lo corroboran. Entre 2001 y 2011 hubo un aumento general de la actividad física en ese país. Determinados estados como Virginia y Florida aumentaron estos niveles de manera notable. Sin embargo, no hay correlación alguna con los niveles de obesidad. Que un estado haga más o menos ejercicio no tiene relación alguna con que haya más o menos obesidad. 

Un estudio de 2013 comparó los niveles de actividad física en niños de 3 a 5 años con sus pesos. Los autores concluyeron que no hay correlación alguna entre actividad física y obesidad. El problema de sorprenderse aún es que seguimos pensando calóricamente y que todo lo que hay que hacer para entender el sobrepeso es entender que las calorías ingeridas deben ser iguales o inferiores a las calorías empleadas (lo cual, por muchas razones que he expuesto en este blog, es falso, y en las que ahora no abundaré de nuevo). 

El investigador Herman Pontzer estudió una sociedad cazadora-recolectora primitiva viviendo en una sociedad moderna. Los hazda de Tanzania frecuentemente caminan varios kilómetros para encontrar cada día alimento y sustento. Sin embargo esto en nada explicaba su esbeltez como expuso Pontzer en New York Times, donde explicaba que realmente el gasto calórico era prácticamente semejante al de los norteamericanos. 

Los estudios que existen demuestran que la sociedad actual no es tan sedentaria comparada con la de los cazadores-recolectores. El hecho de que el ejercicio físico haya producido menos pérdida de peso que la esperada está documentado también en la literatura científica. Estudios de más de 25 semanas de duración han hallado que la pérdida de peso fue sólo de un 30% de la esperada. En un estudio controlado, los participantes aumentaron su actividad hasta 5 veces por semana quemando 600 calorías por sesión. Aunque aquellos que hicieron más ejercicio acabaron perdiendo tras 10 meses 4,5 kilos media, se habría predicho que la pérdida de peso media estaría en los 16 kilos con ese intensivo programa de ejercicios. 

Estudios aleatorizados a largo plazo han mostrado que el ejercicio tiene un impacto mínimo en la pérdida de peso. Un estudio de 2007 aleatorizado usó participantes que hicieron ejercicio aeróbico 6 días por semana durante un año. ¿Cuánto peso perdieron en un año? Las mujeres 1,8 kg y los hombres sólo 1 kg, lo cual es casi nada tras un año entero. 

Un equipo danés entrenó a un grupo sedentario para correr una maratón. Los hombres perdieron dos kilos, y las mujeres ninguno. El Women Health Study, uno de los más ambiciosos estudios sobre dieta, observó también el nivel de ejercicio. Las 39.876 mujeres fieron divididas en tres grupos según sus niveles de ejercicio. Tras una década entera, el hrupo que hacía más intenso ejercicio no había perdido nada de peso. Incluso más, el estudio observó que no hubo cambios en la composición corporal, por lo que tampoco estaban creando músculo y reduciendo grasa. 

En definitiva, el pensamiento calórico es un fracaso. En parte porque no son variables independientes las calorías que gastamos que las que ingerimos. Simplemente consumir menos calorías hace que el cuerpo tienda a gastar menos calorías. Cuando gastamos más calorías haciendo mucho más ejercicio, el cuerpo activa el apetito para consumir más calorías. Es un principio biológico de equilibrio u homeostasis. Por eso el pensamiento calórico aunque aparentemente lógico en teoría no lo es. Y tampoco, claro está, funciona en la práctica. 

Debemos por supuesto hacer ejercicio físico por muchas razones de salud, pero no como método para perder peso.

martes, 4 de julio de 2017

Sisbela o cómo demostrar que calidad y precio no es la misma ecuación cosmética



En los últimos días, la noticia más comentada entre el público acerca del mundo cosmético no venía de una gran marca conocida ni del mundo de la alta perfumería. Venía de un supermercado como Mercadona y de una crema que a pesar de sus 85 euros de precio no pertenecía a muy conocida marca.

Según corroboró La Vanguardia -haciendo saltar la liebre- en contacto con el fabricante de Alain, la crema Sesbela de Mercadona es exactamente el mismo producto. La diferencia es que en lugar de costar 85 euros cuesta 5. Es decir, habría que comprar 17 envases del segundo para gastarse lo mismo que con el primero. Pero como decimos, se trata del mismo producto. Obviamente el fabricante de esa cara crema es quien ha llegado a un acuerdo con Mercadona para reenvasar la fórmula ya que consideran más rentable esos 5 euros puestos en los miles de expositores que le ofrece una cadena como el supermercado de origen valenciano.

Sin duda, no puedo dejar de resaltar, y poner en todas las negritas necesarias, unas declaraciones del director de Star Healthcare (el fabricante):

"No porque una crema valga 50 es más efectiva que una de 5. El precio de 84,90 euros es simbólico"


Desenmascarar las malas prácticas de la industria cosmética fue uno de los leitmotiv con los que casi hace una década comencé este blog. Desde entonces he criticado innumerables fórmulas pretendidamente buenas: de una marca 'de prestigio' o con un elevado precio típicamente. Ni el prestigio ni el precio, espero haberlo demostrado, son realmente indicadores fiables de un buen cosmético. Lo es, y únicamente lo es, su fórmula al margen de que -es cierto- sí podemos establecer una filosofía de formulación más o menos buena (o más o menos cuestionable) en cada marca. Pero al final habrá que dar la vuelta a la carátula. La verdad puede que esté, como dice Iker Jiménez ahí fuera. En la cosmética está ahí, pero detrás.

Con todo y con esto, ¿qué podemos decir de esta crema que, en Mercadona, se llama Sesbela? Pues, como seguramente habrás deducido, era injustificado de todo punto que costara 85 euros bajo su otro nombre. ¿Merece la pena comprarlo por 5 euros? Es cierto, como también es bastante deducible (aunque no necesariamente tendría que ser así), que es mejor que muchos cosméticos de precio extra bajo como los del supermercado aunque (eludiendo si es barato o caro y mirando solamente su formula) personalmente no tiene algo que me lleve a recomendarlo de modo muy efusivo.

Lo más distintivo quizás sea el segundo ingrediente. Diría que aquí puede residir un motivo principal para adquirirlo en tanto ese extracto de algas, Methylsilanol Mannuronate, no es tampoco muy extendido en cosmética sobre todo en un segundo lugar (aunque una fórmula en conjunto no resulte llamativa sí puede haber motivos objetivos de recomendación cuando hay algún ingrediente beneficioso en una dosis elevada o sin ser tan tan elevada éste ingrediente es beneficioso a la par que poco común). Básicamente dicho extracto de algas sirve para sellar la hidratación en la piel y ayuda a la preservación de colágeno y elastina. 

Sí hay otros ingredientes interesantes como la serina, urea, hialurónico o vitaminas E, A y B5. Es una fórmula más que decente (para llamarme con poder la atención requeriría algo más como polifenoles o quizás péptidos, puesto que esas vitaminas mencionadas no díficiles de encontrar en otros productos tienen una presencia moderada en formas químicas comunes). 

Sea como fuera, aquí el protagonista no es la crema en sí sino la lección que hemos de sacar de esta historia. La que ya hace tiempo muchos de vosotros que leéis este blog ya habréis sacado pero que siempre merece la pena recordar.

Ya no sólo por tu bolsillo, pues al final siempre caemos en probar y comprar productos cosméticos. Sino por tu piel, además de por la sensación del gasto inteligente. Pues me compadezco tanto de quien cree tener mejor la piel por gastar el doble de dinero en productos como quien por ahorrar tres o cuatro euros no compra el producto de al lado que le ofrece mejor rendimiento (bien sea porque tiene un filtro UVA mejor o antioxidantes más potentes..). 

Igualmente cierto es que no todos podemos saber de todo (como yo soy totalmente ignorante en muchísimas cosas). Ahí reside el poder de la información. Del que informa, como este blog, como el del informado consumidor en quien recae la responsabilidad última de sus actos.

PD: Gracias a los que me habéis enviado por email la fórmula de este producto para comentarlo.


martes, 27 de junio de 2017

Bapan, la 'villa de la longevidad': 4 hábitos



Es fácil entender por qué Bapan se ha ganado en China el apodo de 'pueblo de la longevidad'. Con sólo 550 habitantes, tiene un centenario por cada 100 habitantes, lo cual debemos ponerlo en perspectiva con 1 centenario por cada 5.780 habitantes por ejemplo en Estados Unidos. En Bapán sus habitantes no luchan contra la enfermedad cardiovascular o el cáncer y apenas conocen la demencia. 

Como no era de extrañar, los habitantes de Bapán no consumen azúcares añadidos ni alimentos procesados y realizan actividad física. Aun sin pretender hacer ejercicio, incluso los más ancianos se mueven mucho cada día. Aparte de éstos, sus secretos son también otros que nos pueden decir mucho sobre la buena vida: 


Sonreir. Cuando un enviado del Wall Street Journal, John Day, encontró a una lugareña de 107 años lo primero que le llamó la atención fue su aire festivo y alegre siempre sonriendo. Cuando le preguntó si non había tenido momentos difíciles en la vida ella dijo que "ésas son las épocas cuando sonreir es más importante". Un estudio publicado en 2010 en Psychological Science mostró que los jujadores de béisbol que juegan sonriendo viven 7 años más de media que aquéllos que son serios. Así que aquí quizá tenemos un hábito que practicar más. 


Repiensa el estrés. Al menos el 70% de las visitas al médico se consideran relacionadas con la presión arterial, el dolor de pecho o palpitaciones. Rachel Lampert de la Universidad de Yale halló que las sensaciones o sentimientos de odio, estrés, ira, impaciencia y ansiedad incrementan un 600% la probabilidad de sufrir una fibrilación arterial. Sin embargo, el nivel percibido de estrés en Bapán es extremadamente bajo. 

No olvides jugar. Muchos de nosotros pasamos mucho tiempo haciendo ejercicio pero no jugamos. Los lugareños de Bapán dedican tiempo a jugar.

No temas la edad. En un estudio con 660 norteamericanos mayores publicada en 2002 en el Journal of Personality and Social Phychology, los investigadores hallaron que con independencia del estatus socioeconómico aquéllos que sentían que la vida continuaría bien vivían 8 años más que aquéllos con visiones pesimistas. Según quienes han estudiado Bapán, el optimismo es una variable común entre sus habitantes. 

Enseñanzas como las de Bapán han servido para John Day, médico cardiólogo, escriba su libro The Longevity Plan con éstas y otras lecciones y que se publica este verano.



viernes, 23 de junio de 2017

'Mind over Meds' (La Mente por encima de los Fármacos): El último libro del Dr Andrew Weil


En otras ocasiones he hablado del Dr Weil, sus libros, sus recomendaciones. No en vano es uno de los grandes gurús mundiales de lo que él mismo denomina medicina integrativa. En su último libro 'Mind over Meds' pretende hablar, tal como reza su subtítulo, de cuándo los fármacos son necesarios, cuándo hay alternativas mejores y cuándo hay que dejar que tu cuerpo se repare a sí mismo. 

Recientemente, a propósito de la publicación de este libro, concedió una entrevista al New York Times que parcialmente reproduzco en tanto subscribo su espíritu y lo fundamental de sus ideas concretas: 

- En su libro dice que tenemos un problema, ¿cuál es exactamente el problema?

Estamos tomando excesivos medicamentos - un patrón que ha ido cimentándose durante el último siglo. Hay una fuerte mentalidad tanto en los médicos como en los pacientes de que los medicamentos son el único modo de tratar la enfermedad. La gente espera salir con algún fármaco cuando va a la consulta y los médicos están entrenados para eso. No se le enseñan otros métodos para abordar problemas comunes. Los esfuerzos de las farmacéuticas contribuyen a esta situación, modelando tanto las expectativas del paciente como el comportamiento del médico. 

- ¿Cuál es su opinión sobre las estatinas que están veneradas que como dice en su libro algunos médicos han pedido añadirla al agua potable?

Pienso que la importancia de las estatinas está ampliamente sobredimensionada. Su utilidad es básicamente para reducir el colesterol LDL o el colesterol malo para personas que tienen un historial de ataques cardíacos o con alto riesgo. Pero esto es sólo un factor entre la complejidad de factores que influyen en la salud arterial. En resumen las estatinas no deberían ser nuestra primera línea de acción contra la enfermedad cardiovascular sino parte de un amplio plan que incluya cambios en el estilo de vida como actividad física y reducción de estrés. Y tienen sus efectos secundarios como diabetes, dolores musculares o pérdida de memoria. 

- Muchos queremos pasar por alto hacer esfuerzos como ejercicio o cambios en la dieta y simplemente preferimos tomar una pastilla para la diabetes, el insomnio, la depresión o el resfriado. 

Los fármacos son muy útiles en problemas de salud de corto plazo pero no deberían ser nuestro tratamiento principal en situaciones de largo plazo o crónicas. No sólo por el riesgo de reacciones tóxicas o efectos secundarios sino porque podrían agravar situaciones o condiciones del organismo como resultado de la reacción homeostática cuando éste intenta reequilibrarse. 

Por ejemplo los pacientes tomando inhibidores de la bomba de protones (Omeprazol) deben saber que si los toman durante mucho tiempo seguido después cuando intenten dejarlos los síntomas serán aún peores habiéndose creado una dependencia innecesaria. Así que a veces es mejor no empezar con un fármaco. 

Otro ejemplo: sólo usaría antidepresivos para personas con depresión muy profunda y como mucho durante un año máximo. Con el uso muy prolongado acaban agravando la depresión. Para depresión moderada yo probaría otras cosas: ejercicio regular, reducir cafeína, acupuntura, terapia cognitiva, vitaminas B y D, hierba de san Juan, aceite de pescado, y pasar más tiempo con gente feliz. 

- ¿Sobre qué fármacos de venta libre deberíamos preocuparnos y por qué?

De los antiinflamatorios no esteroideos como aspirina, ibuprofeno...Son muy útiles en problemas de corto plazo pero acarrean severos riesgos de hemorragias y problemas cardiovasculares y renales, 

Luego están los inhibidores de la bomba de protones como el Omeprazol, que la gente ni debería empezar a tomar, Su riesgo de dependencia es muy alto y crean otros problemas también. Y algunos fármacos para dormir como antihistamínicos que no recrean el sueño natural y se han relacionado con demencia. 

- ¿Qué hay de los fármacos para los resfriados?

En la mayoría de casos no son útiles, Por ejemplo los descongestionantes y supresores de la gripe no funcionan en primer lugar. Lo mejor es dejar pasar tiempo con descanso y bebiendo líquidos. Hay algunos productos naturales que pueden ser útiles como el astrágalo, la andrographis o la equinácea. 

- ¿Qué es lo que más le preocupa sobre los fármacos que se dan a los niños?

Lo que más me preocupa sin duda son los fármacos psiquiátricos que se están dando a los niños como benzodiazepinas o antidepresivos, antipsicóticos y fármacos para la hiperactividad y desorden de atención, cuyo diagnóstico psiquiátrico se da muy alegremente. Mi principal preocupación es que realmente no tenemos idea de los efectos de esos medicamentos en el cerebro, y estamos haciendo un enorme experimento a nivel nacional con nuestros niños dándoles esa cantidad de fármacos. 

Otra preocupación es cuán rápidamente hacemos de los fármacos la primera recomendación contra la obesidad infantil, cuando deberíamos usar en primer lugar la dieta y el estilo de vida. Un principal mensaje en mi libro es informarse sobre los medicamentos, sus beneficios, sus riesgos, sus usos apropiados y las alternativas que existen.. 


martes, 20 de junio de 2017

Psicología del comportamiento y sobrepeso: 5 personalidades y 4 reglas

Lo ideal claro sería que todos nos adhiriéramos a una dieta lo mejor posible. A muchas personas les cuesta, bien por falta de voluntad o por otras variadas razones. No obstante, si cambiaron sólo un hábito en nuestra vida podemos empezar a controlar nuestro peso.

Realmente podemos verlo de otro modo para los que sí cuidamos de nuestra dieta ya: seguir haciéndolo es aún más fácil cambiando algunos de esos hábitos. Simple o no tal como suena, es lo que propone hace tiempo el Dr Brian Wansink, psicólogo del comportamiento y profesor en la Universidad de Cornell, y uno de los proponentes de la teoría del 'mindless eating' o comer sin sentido o sin prestar atención. Podríamos llamarlo el mindfulness de comer o alimentarse y lo expone en su libro que podríamos traducir como "Delgado por Diseño: Soluciones sin prestar atención para la vida diaria"

Wansink se considera a su vez uno de los muchos científicos que respaldan la teoría de los pequeños cambios a la hora de afrontar la pérdida de peso y la lucha contra la obesidad. Dicho de otro modo: pequeños cambios pueden suponer resultados importantes. 


"Una cosa que le sucede a las personas con sobrepeso es que a menudo sienten que su situación no tiene solución, y están a punto de renunciar", explica Wansink. "Lo que hemos encontrado una y otra vez es que hacer un pequeño cambio, como comer en un plato más pequeño, conduce a una pequeña pérdida de peso, y luego esto desencadena hacer más cambios. En un año, una persona perdió 15 kilos sin nunca hacer dieta. Wansink acuñó el término "comer sin sentido" con su best-seller 2006, "Comer sin sentido: Por qué comemos más de lo que pensamos." Él y sus seguidores están aplicando los valores de "comer sin sentido" a la pérdida de peso, abogando por que el estilo de vida en las pequeñas cosas y los cambios de los hábitos alimentarios pueden ser tan fáciles que casi no tenemos que pensar en ellos para que sean eficaces. Lo mejor de todo: comer sin sentido niega la necesidad de la fuerza de voluntad. "Es mucho más fácil ser" delgado por diseño "que usar la fuerza de voluntad", dice Wansink. "Haces un cambio, está hecho. La fuerza de voluntad es un trabajo interminable 24 horas."

Wansink y sus colegas han encontrado hasta 62 tipos típicos de personas según cómo comen. "La evaluación ayuda a determinar qué tipo de comedor de una persona es, por lo que podemos darles consejos que funcionan para ellos", dice Wansink. De acuerdo con sus hallazgos, los cinco tipos más comunes de comedores con sobrepeso son:

1.-  Los engullidores de comidas que no cocinan, que viven con sus familias y ven cuatro o más horas de televisión por día.

2.- Los comedores emocionales, viven solos y compran comida para llevar o la piden al menos tres días a la semana.

3.- Los comedores de bocadillos que hacen la mayoría de sus meriendas lejos de casa, son mujeres, y que prefieren bocadillos salados o productos horneados más que dulces (excepto chocolate).

4.- Un padre o madre al que no le gusta cocinar, pero que quiere que la familia coma mejor o coma menos.

5.- Las mujeres (25-35) y los hombres (45-60) que comen más de ocho almuerzos o cenas fuera de casa, y que comen más por la experiencia de sabor que para cubrir su necesidad o hambre.


4 soluciones



1. Asegúrate de que el único alimento en el mostrador de la cocina es fruta fresca

Uno de los estudios recientes de "Wansink" en casa muestra que tener patatas fritas visibles en la cocina puede agregar 3 kilos más en el peso de una mujer que a otra mujer que no lo hizo. Las mujeres que tenían una caja de cereales en el mostrador pesaban 8 kilos más que los que no lo hicieron. Las mujeres que mantenían un tazón de frutas en su lugar, sin embargo, pesaban 3 kilos que las mujeres que no lo hicieron.

2. En los restaurantes, pide entrantes de tamaño medio y use la "Regla de dos"

Wansink dice: "Utiliza la regla de dos : 'Pide un entrante razonable que suena bien a ti, y elige sólo dos otros elementos para ir con él. Puede ser un aperitivo y un vaso de vino, un trozo de pan y un postre, dos trozos de pan, etc. Esto te llevará a elegir los dos elementos que más quieres sin sentirte privado de ellos. Haz esto, y comerás 21-23% menos calorías, muestran los hallazgos de Wansink. 

3. En el supermercado, llene la parte delantera del carrito con frutas y verduras

Es la teoría de "comemos lo que vemos" en acción. Además, mastiquemos chicle. Los compradores que mantuvieron la boca ocupada con chicle sin azúcar mientras compraban se llevaron 7% menos comida chatarra, Wansink y sus colegas encontraron en otro estudio. 

4. Si trabajas fuera de la casa, comprométete a no comer en el escritorio

Además, intenta pagar con dinero en efectivo. Wansink informa que las personas que pagan con dinero en efectivo compran menos refrescos y postres.

La idea principal detrás de 'Slim by Design', dice Wansink, es capacitar a los lectores para crear un movimiento más grande en todo el país mediante la identificación de trampas: restaurantes, lugares de trabajo y tiendas, luego twittear, publicar en Facebook.. para que las corporaciones y lugares de trabajo escucgen. "Una tienda puede no escuchar al Gobierno, pero sí a un cliente que va a gastar miles de euros al año en sus tiendas"

viernes, 16 de junio de 2017

Sólo el ejercicio no te protege del sobrepeso


Todos los que acudimos con cierta regularidad a un gimnasio no tendremos gran dificultad en encontrar a una persona con sobrepeso que, tras años incluso viéndola sudar la gota gorda, sigue con sobrepeso. Algunas personas tienen problemas de desajustes hormonales, es cierto, pero eso es más bien algo excepcional. Sin embargo ver asiduos a los gimnasios y hacer extenuantes ejercicios sin conseguir resultados en forma de pérdida de peso no es nada excepcional. 

Estas personas son la prueba de que sólo el ejercicio no sirve de demasiado si estamos siguiendo una dieta incorrecta. 

Una revisión de estudios publicada en 2014 con más de 3.000 adultos obesos que habían perdido peso con una dieta restringida en calorías analizó cómo de bien habían mantenido esa pérdida de peso tras empezar a hacer ejercicio regularmente. Unos modificaron bastante su dieta, otros no tanto. Aquéllos que se mantuvieron en el cuidado de su dieta no recuperaron de modo apreciable peso, sin embargo aquéllos que sí abandonaron la dieta ganaron peso a pesar de hacer en su lugar ejercicio con alta regularidad. 

También en 2014 se publicó una revisión de estudios que incluyeron más de 1.000 adultos que demostró que combinar dieta y ejercicio era más últil que sólo una de estas dos cosas. Sin embargo, la evidencia es clara de que se puede perder peso sin hacer ejercicio, pero es muy díficil hacerlo y mantenerlo si no atendemos a nuestra dieta por mucho ejercicio que hagamos.