Con la entrada del nuevo año no puedo olvidarme que será el del tercer aniversario de Juventud y Belleza. Tampoco puedo olvidarme de todo lo sucedido en 2010, de las decenas de mails que he recibido contándome múltiples historias personales vuestras. Ójala 2011 abra los ojos a muchas otras nuevas personas a la realidad de la nutrición antiinflamatoria, tradicional y, por qué no, ancestral.
Recientemente he cumplido un año publicando quincenalmente los jueves en Libertad Digital, un medio que llegando a más de 3 millones de lectores me ha permitido, claro está, dar a conocer la filosofía de Juventud y Belleza a muchas más personas. Dado que los artículos ahí publicados han pretendido, y pretenden, conformar una sólida y fundamentada base sobre la que asentar mis ideas en salud, al finalizar un año y empezar otro me gustaría repasar algunos de estos artículos.
Ancel Keys no creyó nunca en sus años universitarios en la hipótesis de las grasas y el colesterol. Pero un buen día, ante un estudio del que extrajo conclusiones precipitadas, se vio como el salvador del mundo. Sú única revolución fue poner patas arriba nuestra salud. Con él llegaría el consumo masivo de cereales y aceites vegetales, en oposición éstos a las grasas saturadas.
En 2011 me gustaría profundizar sobre las causas que llevaron a dar la vuelta a la tortilla de la realidad de la ciencia nutricional. Una causa central fue el masivo intervencionismo de la casta política sobre nuestras vidas, siempre dirigido por diversos intereses económicos e ideológicos.
Éste podría ser un gran resumen de la teoría de la inflamación silenciosa.
Como en el caso del artículo anterior, éste me parece una buena síntesis de por qué es tan importante considerar el aceite de pescado en nuestras dietas.
Ya saben mis lectores que en este caso me refiero a unos minutos de Sol en las horas centrales de los días veraniegos, y que podemos evitar totalmente la exposición facial, ya que cualquier parte de nuestra piel es válida para generar vitamina D. Igual que en otros paradigmas de salud y nutrición, en lo que respecta al Sol y la vitamina D parece que hemos ido para atrás, con una fotofobia que acaba perjudicando a largo plazo nuestra salud.
Si tuviera que explicar, y convencer a alguien, de que una dieta antiinflamatoria está en el corazón científico de la solución para la obesidad y el sobrepeso, recomendaría este artículo.
En mi último artículo mencionaba que los británicos hacen hoy un 25% más de ejercicio que en 1997 y aun así no están más delgados. El mito del comer menos y hacer menos ejercicio parece imperecedero.
























