
¿Quién dedice lo que debemos o no debemos comer? Como en tantos otros asuntos, el que parece decidir es el gobierno. En EEUU en particular se publica cada cierto tiempo alguna revisión de las llamadas Dietary Guidelines for Americans (DGA). En 2010 se publicó una nueva edición de las mismas con la misma cantinela que vienen predicando hace años, más bien décadas: que debemos seguir una dieta rica en carbohidratos, baja en grasas (sobre todo saturadas) y sal, limitada en proteína animal y con mucha fibra. El problema es que a muchos científicos siguen sin cuadrarles demasiado estas ideas a la luz de los estudios publicados. La revista científica Nutrition precisamente ha publicado hace poco una crítica a estas recomendaciones nutricionales con un título que lo dice todo "A la luz de la evidencia contradictoria: Reportaje sobre el Comité de las Dietary Guidelines for Americans ". Dicho artículo es una crítica profunda y consistente de los absurdos nutricionales propagados por expertos como los de las Guías Dietéticas en EEUU, espejo donde se miran científicos nutricionales de todo el mundo. Incluso estos autores resultan fulminantes cuando enumeran los siguientes errores básicos en la formulación de dichas Guías Dietéticas oficiales:
1.- Las cuestiones y preguntas que analiza se formulan de un modo que elude una investigación de la literatura científica.
2.- Las respuestas a las cuestiones anteriores se basan en una ausencia de parte de la ciencia relevante; la ciencia relevante frecuente se excluye debido a que las preguntas no siempre están bien planteadas.
3.- La parte científica está inapropiadamente representada, interpretada y resumida.
4.- Las conclusiones no reflejan la cantidad ni calidad de ciencia relevante.
5.- Las recomendaciones no reflejan las controversias, incertidumbres ni limitaciones que existen en la ciencia actual.
Como era de esperar, las autoridades oficiales exaltan las dietas altas en carbohidratos y muy bajas en grasas, mientras dejan entrever que las dietas bajas en carbohidratos son peligrosas para la salud. En un trabajo concienzudo, los autores de la revisión crítica de Nutrition aportan las evidencias científicas necesarias con estudios controlados que demuestran que las dietas bajas en carbohidratos superan en parámetros de salud a las altas en carbohidratos. Sobre las cuestiones concretas que recomiendan las Dietary Guidelines en EEUU, los autores señalan:
1.- Las recomendaciones habituales, como las presentadas, durante los últimos 30 años han urgido a un aumento de nuestro consumo de carbohidratos mientras reducimos las grasas, especialmente las saturadas y el colesterol.
2.- Las estadísticas oficiales y contrastadas muestran que, durante estos últimos 30 años, el consumo total de grasas, grasa saturada y colesterol se ha reducido alrededor o por debajo incluso de los niveles recomendados oficialmente.
3.- El consumo de carbohidratos se ha incrementado durante este período y parece suponer la mayor parte sino todo el aumento en el consumo calórico en los EEUU durante los últimos 30 años.
4.- Durante los últimos 30 años, las tasas de obesidad y sobrepeso, así como de diabetes II, se han incrementado drásticamente.
Aunque algunos dirían que es que ahora somos más sedentarios, los autores descartan esta posibilidad porque las cifras sugieren justamente lo contrario: ahora los norteamericanos son menos sedentarios que hace 30 años.
Parece que 30 años sólo han servido para que algunos digan estupideces, y para colmo lo sigan haciendo aun con la evidencia en contra. ¿Que el problema son los carbohidratos y no las grasas, que la clave no es aumentar el ejercicio físico simplemente? ¿Te suena? Es lo que llevo tiempo diciendo. Gracias a autores como los de este estudio, merece la pena seguir luchando contra los dogmas establecidos.
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In the face of contradictory evidence: Report of the Dietary Guidelines for Americans Committee",
Nutrition, octubre 2010