Andrew O'Dowd es un joven postgraduado por la Universidad de Napier en Edimburgo, en Reino Unido, y acaba de saltar a los medios porque ha inventado una muñequera que controla la luz ultravioleta a la que uno está expuesto y avisa al usuario de cuándo ha obtenido suficiente vitamina D. Aunque en principio el invento ha sido ideado para niños, puede usarse también en adultos. En todo esto parece que volvemos a las recomendaciones del gobierno americano en los años 30 que instaba a los padres a exponer cierto tiempo a sus hijos al Sol. El único problema del invento es que no sirve en otoño-invierno en las regiones no tropicales ni subtropicales, en las cuales el Sol no genera vitamina D. Todo esto al tiempo que la Universidad de Rochester publica dos estudios que vinculan la falta de vitamina D al cáncer de colon y pecho. Cynthia Kenyon, una de las investigadoras más reconocidas hoy en el campo del envejecmiento, asegura haber encontrado un gen asociado con éste, al que ha bautizado como Grim Reaper. La clave está en reducir la insulina, y para ello seguir una dieta restringida en carbohidratos.
Por qué seguimos una dieta incorrecta no debe extrañar a nadie: es la dieta oficial. Lo es al menos desde que en 1977 se lanzaran al mundo los Objetivos Dietéticos para EEUU, centrados en reducir la grasa total y saturada. El pequeño, aunque gran, gran problema es que dichos objetivos dietéticos parecen haberse cumplido en lo esencial. En este sentido, el Journal of the American Dietetic Association publica en noviembre de 2010 un comentario de la Dra Linda Van Horn y otros donde se constanta que los norteamericanos han reducido desde 1977 su consumo total de grasas un 33% y de grasas saturadas un 11%. ¿El resultado? Oh sorpresa, mucha más obesidad. El 72% de las mujeres norteamericanas tiene algún grado de sobrepeso. Los principales aportes calóricos en la dieta norteamericana hoy en día provienen de los postres y dulces hechos a base de cereales, y las bebidas energéticas llenas de azúcar y fructosa en el caso de los adolescentes. Una avalancha de carbohidratos en toda regla.
Revisando publicaciones y noticias diversas acerca de la vitamina D aparte de las inicialmente reseñadas, llegué al caso de Amanda, madre de un hijo autista de 3 años y medio. En múltiples ocasiones he hablado de la importancia crucial de la vitamina D en el autismo. Tras optimizar sus niveles de vitamina D gracias a la ayuda del Dr Cannell del Vitamin D Council y los suplementos de esta vitamina, ésta era la respuesta de Amanda:
"Mi hijo lleva un mes con la vitamina D y quería comentar que ha habido varios arranques de habla espontánea. También ha comenzado a hacer preguntas y está iniciando conversación con nosotros. Ha sido realmente reseñable, sus maestros en la escuela no pueden creerlo. Adicionalmente está pedaleando su triciclo como un niño normal, mientras antes luchaba por siquiera dar un pedal. Estamos muy impresionados con su progerso y no sabemos cómo agradecerle tanto por su ayuda. Le daría al Vitamin D Council un millón de dólares si lo tuviera"
La revolución de la salud es una realidad, no un milagro. La misma realidad que decenas de lectores me han comentado en estos más de dos años referidos a muy diversos problemas, desde dermatológicos hasta de tipo metabólico o diversas condiciones inflamatorias. El conocimiento es poder. Con el conocimiento adecuado, siempre hay esperanza. A todos aquéllos que han sabido y podido dar un giro positivo a su vida va dedicado "God of this City" ("El Dios de esta Ciudad") de Chris Tomlin. Si JyB ha podido en algo contribuir a ello, puedo darme por satisfecho.




















