Llegar a controlar los eicosanoides con la dieta será la meta de la medicina del siglo XXI
Dr Barry Sears

¿Te has tomado una aspirina y se te ha quitado el dolor de cabeza? Esto es porque se ha modificado tu nivel de eicosanoides. De este modo suele empezar el Dr Barry Sears a explicar de un modo claro la influencia directa de los eicosanoides sobre nuestro cuerpo, y no le falta razón. De hecho puede decirse que son las grandes hormonas maestras.
En el artículo anterior sobre la dieta antiinflamatoria hablé del eje hormonal insulina-glucagón, que establecen el control sobre el azúcar o glucosa en sangre. Tanto la insulina como el glucagón (segregados por el páncreas) son hormonas endocrinas. Este tipo de hormonas son de muy largo recorrido en el cuerpo: las glándulas endocrinas emiten hormonas (señales) que son conducidas a través de la sangre para llegar a un objetivo distante. Hay diversas glándulas endocrinas como el páncreas, el tiroides, los órganos sexuales, el hipotálamo..etc Luego existen los mediadores paracrinos, donde las hormonas realizan recorridos breves entre células. Por último, están las hormonas autocrinas. Resulta interesante comprobar cómo las hormonas autocrinas no tienen glándulas que las segreguen...bueno, en realidad tienen miles de millones: virtualmente todas las células de tu cuerpo. Los eicosanoides son hormonas autocrinas. Tal como aparece en el cuadro superior, existen eicosanoides buenos y eicosanoides malos.
Los
EICOSANOIDES BUENOS: - Inhiben la agregación plaquetaria
- Favorecen la vasodilatación
- Son muy potentes antiinflamatorios
- Disminuyen la transmisión de dolor
- Estimulan la respuesta inmunitaria
- Mejoran la función cerebral
- Inhiben la proliferación celular
Por el contrario, los
EICOSANOIDES MALOS:- Promueven la agregación plaquetaria
- Favorecen la vasoconstricción
- Generan inflamación
- Promueven la proliferación celular
- Incrementan la transmisión de dolor
- Deprimen el sistema inmunitario
- Deteriora la función cerebral
Dicho de otro modo, hay eicosanoides antiinflamatorios y eicosanoides proinflamatorios. Puede que estés pensando que la solución es eliminar por completo todos los eicosanoides malos, pero no obstante necesitas un umbral mínimo de los mismos para una correcta salud, ya que por ejemplo debe poder transmitirse algún dolor para que el cuerpo reaccione y se necesita alguna agregación plaquetaria para que no te desangres. Debes saber que existen decenas y decenas de grupos eicosanoides y se van descubriendo otros nuevos. Las prostaglandinas, los leucotrienios o los tromboxanos son algunos de los mejor estudiados. Y quizás te pregutes qué conexión tiene todo esto con el eje hormonal que forman la insulina/glucagón. Para explicártelo quiero que observes el siguiente cuadro:

La síntesis de todos los eicosanoides requiere ácidos grasos omega 6, que obtenemos fácil y rápidamente de nuestras dietas. El Omega 6 puede finalizar su ruta en el organismo generando eicosanoides proinflamatorios o antiinflamatorios, pero un exceso del mismo acaba animando la vía proinflamatoria. Como siempre he dicho y puedes ver en el cuadro, el ácido araquidónico es el padre directo de la inflamación. ¿Cuál es el activador dentro de esta ruta metabólica del ácido araquidónico? La
enzima Delta 5 Desaturasa. Y oh, sorpesa, ¿qué estimula la Delta 5 Desaturasa? ¡La insulina alta! ¿Y qué lo inhibe? El Omega 3 EPA del aceite de

pescado destilado.
Constantemente nuestros miles de millones de células están generando eicosanoides, buenos y malos. Para inclinar la balanza hacia el lado de los buenos o antiinflamatorios tienes que proponerte el reto nutricional de inhibir la Delta 5 Desaturasa (D5D). ¿Eres capaz? Apuesto a que sí:
- Con
comidas moderadas en carbohidratos (no glucémicos, para no sobrestimular la insulina), y recuerda que
adecuadas en proteína (el glucagón que libera la proteína favorece la inhibición de la D5D como especifica el cuadro superior).
- Con
consumo de ácidos grasos Omega 3 ricos en EPA (por razones neuronales, es importante que el Omega 3 tambien incluya DHA; además también imparte beneficios inflamatorios este otro tipo de Omega 3).
Si las glándulas endocrinas dirigen las hormonas, ¿quién dirige a éstas?. Las hormonas maestras: los eicosanoides. El maravilloso juego de los eicosanoides, por tanto, trata de controlar en lo posible tus aproximadamente 50 billones (con 'b') de células que los fabrican. Las reglas están escritas en la dieta antiinflamatoria. En última instancia, tal como la ciencia avala cada día en mayor medida, supone despedirse de prácticamente todas las enfermedades crónicas que asolan Occidente. Seguramente nunca pudiste imaginar cómo tu dieta podía afectar tan directamente a todas tus células. Para bien, o para mal.
¿No es fascinante la ciencia? Si no lo has hecho ya, ahora sólo te queda ponerla en práctica con las reglas que aquí te doy. Si una vejez sin cáncer, alzheimer, problemas cardiovasculares ni infartos cerebrales no son buenas razones, ¿qué otra cosa puede merecer más la pena?
- Sears, B. (1995), "Dieta para estar en la Zona"
-Inflammation Research Foundation, "Anti-Inflammatory Medicine: Dietary Modulation of Eicosanoids"