La agencia de salud pública de Canadá anunció este año su plan de analizar el efecto de los niveles de vitamina D sobre la severidad en los síntomas de la gripe. Sin embargo, parece que la creciente preocupación por la gripe H1N1 ha llevado a esta agencia a ampliar su estudio e investigar las posibles relaciones entre la vitamina D y esta forma particular de gripe. Puede que esto conduzca a una futura recomendación de suplementación a la población. En cualquier caso los canadienses parecen tomarse muy en serio el problema de la vitamina D. Ya hace más de dos años la Sociedad Canadiense de Cáncer recomendó consumir un suplemento diario de esta vitamina para prevenir el cáncer, una cuestión que no es aún suficientemente conocida por todos los médicos.
Sin embargo, en relación a la vitamina D y su efecto sobre la gripe puede no ser necesario esperar a los resultados del estudio canadiense. Existe una amplia documentación que viene a demostrar el rol crucial de la vitamina D en la probabilidad de contraer gripe. En concreto, me parece sin duda esclarecedor donde los haya el trabajo del Dr Cannell, fundador del
Vitamin D Council. Son particularmente reseñables un artículo que publicó en
2006 en Epidemiology and Infection, así como uno en 2008 en
Virology Journal ("
On the epidemiology of influenza"). Resulta casi fascinante cómo el Dr Cannel construye su hipótesis que en esencia correlaciona los niveles bajos de vitamina D con la probabilidad de contraer gripe:
1.- Por qué la gripe ocurre de manera predecible en los meses del solsticio invernal e inmediatamente posteriores, precisamente cuando los niveles de vitamina D caen al punto más bajo en la población.
2.- Por qué desparece la gripe en los meses de verano.
3.- Por qué la gripe es más común en los trópicos en las estaciones lluviosas.
4.- Por qué el resfriado y el tiempo lluvioso asociado con la Oscilación del Sur de El Niño (ENSO, por sus siglas en inglés), que recluye a las personas en sus casas y hace descender la vitamina D, está relacionado con la gripe.
5.- Por qué la incidencia de gripe está inversamente relacionada con las temperaturas exteriores.
6.- Por qué los niños expuestos a luz solar tienen menos probabilidad de tener resfriados.
7.- Por qué el aceite de hígado de bacalao (que contiene vitamina D3) reduce la incidencia de infecciones virales respiratorias.
8.- Por qué los científicos rusos han encontrado que las lámparas que generan rayos UVB y por tanto vitamina D3 en humanos reducen los resfriados y la gripe en niños y trabajadores de factorías.
9.- Por qué los científicos rusos hallaron que los voluntarios infectados deliberadamente con un virus debilitado de gripe prosiguen cursos clínicos muy distintos en invierno y en verano.
10.- Por qué los mayores que viven en países con elevadas tasas de consumo de vitamina D3 como Noruega tienen menos probabilidad de morir en invierno.
11.- Por qué los niños con deficiencia de vitamina D y raquitismo sufren de frecuentes problemas infecciosos respiratorios.
12.- Por qué el Dr Rehman observó que al dar altas dosis de vitamina D3 a los niños que estaban constantemente enfermos por resfriados y gripes estaban de repente libres de infecciones.
13.- Por qué los mayores tienen mucha más probabilidad de morir en invierno que en verano de ataque cardíaco.
14.- Por qué los afroamericanos, que tienen niveles más bajos de vitamina D que el resto de la población, tienen más probabilidad de morir de pneumonía y gripe que los caucásicos.
En febrero de 2009 un estudio publicado en
Archives of Internal Medicine confirmaba las observaciones y deducciones del Dr Cannell. En este estudio los niveles de vitamina D3 fueron medidos en más de 19.000 americanos y aquéllos con los niveles más bajos sufrían de modo significativo más casos de gripe y resfriados. El Dr Adit Ginde, director del estudio, ofrecía la siguiente conclusión: "Los hallazgos de nuestro estudio apoyan un rol importante de la vitamina D3 en la prevención de las infecciones respiratorias comunes, como el resfriado y la gripe. Los individuos con enfermedades pulmonares comunes como asma o efisema podrían ser particularmente susceptibles de tener infecciones respiratorias debido a una deficiencia de vitamina D3". Además, dos nuevos estudios publicados en 2009 han sugerido también que los niveles bajos de vitamina D3 en recién nacidos les hace más vulnerables frente a infecciones virales. Es realmente sorprendente que en el
primer estudio nada menos que un 87% de los recién nacidos estudiados con infecciones en el tracto respiratorio tenían niveles inferiores a 20 ng/ml de vitamina D, una clara deficiencia.
El segundo concluía: "Basándonos en la evidencia disponible que demuestra una fuerte conexión entre la vitamina D3, las infecciones y la función inmunitaria en niños, la suplementación de vitamina D3 podría ser una valiosa terapia en medicina pediátrica."
Y es que existen importantes datos de laboratorio que explican el motivo de estos descubrimientos. En un artículo titulado
"Cell Defenses and the Sunshine Vitamin" (merece la pena echarle un vistazo por su claridad gráfica al menos) publicado en
Scientific American en 2007, los autores explican cómo la vtamina D activa múltiples genes en virtualmente todo tejido del cuerpo humano. En particular, la vitamina D3 activa dos genes que codifican unos péptidos antimicrobianos llamados catelicidina y defensina beta 2. Estas pequeñas proteínas actúan como defensas naturales frente a un amplio espectro de virus, bacterias y hongos. Según estudios con células humanas cultivadas, su exposición a vitamina D3 hace incrementar de modo drástico la producción tanto de catelicidina como de defensina beta 2.
Tanto los datos epidemiológicos y poblacionales como los estudios de laboratorio apoyan de modo ineludible que un elevado nivel de vitamina D podría proteger de manera efectiva contra los resfriados y la gripe. Pero, ¿qué es un nivel elevado? Cualquier persona debería tener toda su vida niveles no inferiores a 30-35 ng/ml de vitamina D en sangre. Si consultamos las valoraciones de expertos en vitamina D como el Dr Cannell y otros parece que lo óptimo está en 45/50-80 ng/ml en sangre. John Cannell es uno de los muchos líderes de opinión que están haciendo posible avanzar en el reconomiento de la importancia esencial de la vitamina D en la salud humana. Por suerte contó con antecesores en su trabajo sin los cuales hoy posiblemente no sabríamos apenas nada de lo que sabemos sobre la vitamina D. Sin duda el nombre más importante para la posteridad es el del Dr Hope-Simon. Fue un golpe de suerte en un estudio que en principio nada tenía que ver lo que hace décadas le puso sobre la pista de la vitamina D en la función inmunitaria. Esta pequeña historia la explico en la próxima revista de octubre de Juventud y Belleza. El mayor problema de todo este asunto es que la vitamina D no es patentable y no es un medicamento. Y digo bien problema porque son por desgracia cuestiones como éstas las que acaban condicionando que un compuesto eficaz en promover la salud sea publicitado convenientemente entre la población. Por muy fundamentados que estén, de poco servirán estudios como éstos si médicos, enfermeros, farmacéuticos, periodistas..no hacen por trasladarlo a los ciudadanos. También tú que lees esta página tienes la responsabilidad de divulgar lo que tu familia, amigos y la población en general deberían conocer. Y lo que puede mantener a tus hijos libres de enfermedades prevenibles.