Tanto en el artículo de ayer como en el de hoy estoy intentando experimentar una forma algo diferente de enfocarlos dando cabida a varios temas, lo cual no quiere decir que vaya a ser el tipo de artículo constante, pero creo que puede introducir una dinámica más atractiva. En primer lugar me gustaría comentar el Hidra-Gel de la línea cosmética de Carla de Bulgaria. En concreto, son dos los tipos de rosas empleadas en este producto, y que de hecho constituyen la mayor parte del mismo en tanto ambas abren la fórmula: rosa damascena (o gallica) y rosa de mosqueta. A la hora de enumerar en general los beneficios cosméticos de la rosa, tendríamos que aludir quizás primero a la gran cantidad de vitamina C contenida en sus pétalos, muchas veces más que la naranja. Aparte de las referencias históricas que aporta Carla en su página web, hace siglos por ejemplo que los nativos americanos hacían un preparado a base de pétalos de rosas para hidratar su piel. Además puede contener antioxidantes como polifenoles. Aunque yo soy más partidario de incluir tales antioxidantes de modo ex profeso y aparte en una fórmula, no podemos obviar los componentes naturales de los ingredientes empleados. Puede compartir, además, propiedades bactericidas con el aceite de rosas (Molecules -Switzerland-, 2010), ya que hay que hacer notar que el producto no incluye ninguna forma en aceite. Mayor interés probablemente me suscita como ingrediente cosmético la rosa de mosqueta. Sobre su poder cicatrizante encontramos al menos un estudio publicado por la Universidad de Sevilla en 1990 y una revisión de literatura y datos científicos en 2009 en una revista portuguesa; la riqueza en carotenoides de sus pétalos es llamativa (Journal of Agricultural Food and Chemistry, 2000). Se dice que la rosa es el símbolo de una de las marcas cosméticas más vendidas hoy, Lancome, porque su fundador Armand Petitjean quedó cautivado por esta flor cuando visitaba un castillo en Francia. Y he aquí el principal pero que pondría a esta fórmula para el rostro: su más que notable fragancia, prácticamente inevitable. Sin lugar a dudas la rosa posee propiedades aromaterapéuticas, aunque creo que estas terapias quedan mejor confinadas a la piel menos sensible del cuerpo. La rosa imparte beneficios calmantes, no puede discutirse, pero su intensa fragancia puede ser potencialmente un problema para otras pieles. En este aspecto, sólo queda experimentar en cada piel. Dado el carácter astringente del extracto de rosa, y vista la fórmula completa aparte de su textura gel, este producto es apropiado para pieles grasas. Con las lógicas limitaciones de un cosmético de estas características frente a otros cócteles de péptidos y multitud de antioxidantes o ingredientes que replican la estructura de la piel, no deja de ser una opción prioritaria para las pieles grasas que quieran acercarse a los beneficios de la rosa siendo conscientes del aroma de este producto.---
El número de agosto de 2010 del European Journal of Applied Physiology puede sorprender a los entuasiastas del ejercicio que siguen creyendo que precisan una ingesta elevada de carbohidratos durante y después del ejercicio. Un estudio con 12 hombres y mujeres evaluó el impacto de una nutrición alta y reducida en carbohidratos durante períodos separados de ejercicio excéntrico (aquél en el que se emplea la fuerza del cuerpo como resistencia, pensemos en las anillas de los gimnastas). La conclusión de los autores es que la dieta alta en carbohidratos acrecienta la inflamación, lo que se pudo apreciar en marcadores como las interleuquinas 1beta y 6. Nunca es tarde para poner límite a los carbohidratos, tampoco para los deportistas.


















