Suzanne Somers, icono inconfundible de la popularización de diversas estrategias de medicina antienvejecimiento entre la población norteamericana (como la sustitución hormonal con hormonas bioidénticas), recientemente ha publicado su último libro: "Sexy Forever". En los aspectos nutricionales que he ojeado de su nuevo libro, hace un profundo y central hincapié en el control de la glucosa e insulina. Es claramente el libro donde habla no sólo de una necesaria restricción de carbohidratos, sino que se orienta hacia el lado paleolítico de la veneración de los productos animales de crianza tradicional, típicamente el ganado alimentado con pastos. Para aquéllos que desean controlar su peso de un modo adicional o aún más efectivo, Suzanne recomienda determinados suplementos, específicamente la Irvingia. Lo que comenta sobre la Irvingia es buen resumen de lo que puede hacer esta planta:
La Irvingia es un extracto de planta africana que ha demostrado mejorar la sensibilidad a la leptina en la gente con sobrepeso. La células grasas (adipocitos) segregan leptina, una hormona que indicaa tu cerebro que está saciado. La leptina además favorece la liberación de grasa corporal. La gente con sobrepeso tiene altos niveles de leptina, lo que indica que se han vuelto resistentes o insensibles a ella [no la reconoce las células objetivo]. En un estudio publicado, la Irvingia demostró efectos favorables sobre los niveles de leptina seguido de una pérdida de peso de más de 9 kilos de media en 10 semanas y una reducción media de la circunferencia de caderas de 15 centímetros. Los sujetos que consumieron Irvingia redujeron su consumo de calorías, lo que tiene sentido al mejorar la sensibilidad a la leptina. La Irvingia también inhibe la enzima alfa-amilasa similar al extracto de judía blanca. Al inhibir la alfa-amilasa reducimos la absorción de carbohidratos.
Las comidas copiosas inundan el torrente sanguíneo con calorías y luego causan un aumento en el apetito cuando los niveles de glucosa caen en respuesta al exceso de liberación previa de insulina. Un modo de frenar este círculo vicioso entre glucosa e insulina es consumir nutrtientes que neutralicen la enzima alfa-amilasa antes de las comidas [como Irvingia].
Los datos científicos sugieren también que la Irvingia favorece niveles elevados de adiponectina. La adiponectina es una hormona que contribuye a la sensibilidad a la insulina en las células que generan energía. Las células grasas grandes en las personas con sobrepeso producen menos adiponectina. Esto significa que estas personas deben estar preocupadas por mantener suficiente adiponectina para no perder la sensibilidad a la insulina, algo que además tiende a producirse con el envejecimiento.
La mayoría de las personas no lo saben, pero la mayor parte del cuerpo tiene grasa en forma de triglicéridos, almacenados en nuestras células grasas. Una razón por la que se reducen los niveles de triglicéridos durante la pérdida de grasa corporal es porque los triglicéridos conforman la misma. Obtenemos triglicéridos de la grasa que consumimos y del exceso de glucosa. La glucosa se convierte en triglicéridos gracias a la enzima glycerol-3-`phosphate dehydrogenase. La Irvingia inhibe esta enzima, reduciendo la cantidad de carbohidratos que convertimos en grasa.


















