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martes, 8 de mayo de 2018

¿Podemos crear humanos más guapos con la nutrición?


La mayoría de nosotros probablemente querríamos cambiar algo de la forma en que nos vemos y sentimos, o deshacernos de un problema de salud. ¿Qué pasaría si supiéramos cómo usar la comida para mejorar el cuerpo a nivel genético? Los afortunados que heredan genes sanos y casi ‘perfectos’ son reconocidos como ganadores de la lotería genética.

A mediados de la década de 1980, un puñado de millonarios de biotecnología pensaron que tenían la tecnología para poder comprender y en última instancia manipular los genes. Organizaron el Proyecto del Genoma Humano, que, nos dijeron, iba a revolucionar la forma en que se practicaba la medicina y cómo se concebía y nacía el bebé. El 26 de junio del 2000 fue descifrado todo el genoma humano, uno de los grandes hitos de la ciencia moderna. Si bien los partidarios del proyecto del genoma describieron nuestros cromosomas como trozos de información estáticos que podrían manipularse de manera fácil (y segura), un nuevo campo de la ciencia, llamado epigenética, ya había probado que dicha suposición era bastante errónea.

La epigenética nos ayuda a comprender que el genoma se asemeja más a un ser vivo y dinámico: crece, aprende y se adapta constantemente. Es posible que hayamos escuchado que la mayoría de las enfermedades se debe a mutaciones aleatorias o genes 'malos'. Pero la epigenética nos dice otra cosa. Si envejeces más rápido, desarrollas cáncer u otra enfermedad, puede que tengas genes perfectamente normales. No se trata pues de los genes en sí, sino de la expresión de tus genes. 

La influencia de las madres 

Los investigadores epigenéticos estudian cómo nuestros propios genes reaccionan a nuestro comportamiento, y han descubierto que casi todo lo que comemos, pensamos, respiramos o hacemos puede, directa o indirectamente, afectar a la expresión de nuestros genes. Estos efectos se trasladan a la próxima generación, donde se pueden ampliar. En experimentos de laboratorio los investigadores han demostrado que simplemente alimentando ratones con diferentes mezclas de vitaminas, puedes cambiar el peso y la susceptibilidad a enfermedades en la generación siguiente. 

Un estudio de 2010 que analizó cómo la nutrición materna y la obesidad afectan a las generaciones subsiguientes concluyó: "La mala nutrición intrauterina puede contribuir de manera importante al ciclo actual de obesidad". El artículo muestra que los niños nacidos de madres con sobrepeso están epigenéticamente programados para desarrollar tejido adiposo en cantidades no saludables. Esto sugiere que millones de madres malnutridas, sin su conocimiento, programan a sus hijos para que tengan exceso de peso durante toda la vida, y que esta predisposición a subir de peso puede pasarse a los hijos de ese niño también.

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