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miércoles, 30 de mayo de 2012

La ecuación de la belleza

Podría recordar y repetir aquello de que, en mi vida, mi juvenil interés por la nutrición fue posterior al de la belleza en plena adolescencia. Pero, ¿realmente son dos cosas distintas la nutrición y la belleza? Sin conocimientos al respecto, y por pura intuición, ya con unos 16 o 18 años había llegado a la conclusión de que para tener un buen aspecto el fin de semana no sólo tenía que estar descansado y usar los mejores productos cosméticos de que dispusiera, sino cuidar mi dieta de alguna manera (y digo con todo el propósito lo de "alguna manera", ya que por aquella casi púber época mi idea de dieta saludable era cualquier cosa menos sólida y consistente).



Tampoco puedo negar que uno de mis intereses principales al acercarme a la nutrición fue, de nuevo, la belleza. Prevenir el cáncer, la enfermedad cardiovascular, el Alzheimer, resulta fantástico. Pero cuando eres un joven sano de 21 o 22 años, estas cosas suelen resultarte demasiado lejanas. Mi idea, por simple, no me parecía menos cierta: "Si estoy más saludable, aparte de prevenir problemas mañana, tendré hoy un mejor aspecto físico". El edificio nutricional teórico y práctico que con los años he ido descubriendo y elaborando, y que podría denominar como paleodieta antiinflamatoria apunta, como en ocasiones he mencionado, a la revolucionaria idea de poder modular la expresión de nuestros genes. Éstos no podemos cambiarlos, pero sí su expresión o respuesta. Es lo que puede llamarse reprogramación epigenética. Y dentro de la epigenética (todos los factores externos que influyen en la expresión de nuestros genes), la dieta juega un papel primordial por no decir el más importante. Entonces, ¿podemos usar la dieta para generar mayor belleza? Todos, de alguna u otra forma, somos conscientes de ello. Si una súper-modelo da a luz un niño feo, aparte de observar al padre, nos acabaremos preguntando: ¿qué comió esa mujer e hizo en cuanto a su nutrición durante el embarazo? Si tenemos a dos gemelos, y uno vive largos años en una zona tropical, toma el Sol y consume pescado graso, mientras otro vive esos largos años en una zona nórdica y apenas consume vitamina D, no sólo el primero tendrá unos huesos más fuertes que el segundo. El primero tenderá gracias a ese factor a generar niños con mejores estructuras y rasgos más definidos. Esto es, niños más guapos. El caso de que fueran gemelos lo elegí con todo el sentido, pues ambos nacen con los mismos genes. Por el arte de la epigenética (los factores externos), acaban siendo personas no tan iguales.

Pero comencemos desde el principio. ¿Qué es la belleza?



Definir la belleza resulta problemático, controvertido, incluso enigmático. En el mejor de los casos, nos resulta un tema puramente subjetivo. Pero quizás no lo sea. Ya los antiguos consideraban la salud y la belleza como ideas claramente convergentes. Lo observamos en las civilizaciones de Egipto, maya, ateniense o romana. Y el deseo de belleza, o la aspiración a la misma, es inequívocamente ancestral. A poca atención que pongamos en cuanto a los cánones de belleza que definieron los antiguos, podemos observar que sobresale un valioso legado en estas civilizaciones: la geometría.

Era una noche hacia 1970, cuando el Dr Stephen Marquardt no podía dormir. Cirujano maxilofacial de Los Ángeles, no podía dejar de pensar en la reconstrucción facial que tenía que hacerle a una mujer víctima de un accidente. La pregunta que no le dejaba dormir era tan sencilla como compleja su respuesta: "¿Cómo estar seguro de que el resultado estético va a ser satisfactorio?" Todos reconocemos la belleza de los voluptuosos labios de Marilyn Monroe, la grácil nariz de Audrey Hepburn o los cautivadores ojos de Elizabeth Taylor. Pero no todas las mujeres serían más bellas si tuvieran los labios de Marilyn, la nariz de Audrey o la estructura ocular de Liz Taylor. Muchas, incluso, se afearían si modificaran de tal forma su rostro. Marquardt, consciente de esto, pensó que debería haber algún tipo de proporción que, una vez descubierta, le evitara tener que depender de la suerte en la reconstrucción facial que tenía en su agenda. Así, decidió irse a un museo. Tras horas observando obras de arte, ningún patrón común lograba apreciar en todas ellas. 

Finalmente, y empleando conocimientos básicos que tenía, logró verificar que en el arte es recurrente y universal el papel de las matemáticas. Quien por ejemplo haya leído el famoso "Código Da Vinci", está familiarizado con la secuencia de Fibonacci, que sería: 1,1,2,3,5,8,13,21...que no es más que la obtención de nuevos números sumando siempre los dos últimos, por lo que el siguiente sería 34. Si extendemos infinitamente la secuencia de Fibonacci, la división de los dos últimos números que se van obteniendo convergen en un número irracional que aproximadamente es 1,618033988...

Ésa es la proporción áurea que griegos y egipcios emplearon como sustento matemático de sus arquitecturas. En griego, este número se denomina phi

La contribución, no pequeña, de Marquardt, fue revisar este conocimiento para comprobar que la proporción áurea o phi explica una particular simetría llamada simetría dinámica. Según esta teoría, hay dos modos de crear armonía estética: bien dividir algo en dos partes iguales (simetría estática), o crear una perfecta forma de aparente asimetría usando la proporción áurea (donde el ratio de un lado pequeño respecto a su superior es igual que el ratio del superior respecto al todo, tal es la simetría dinámica). 



Los griegos y egipcios, tan adelantados ellos, veneraron phi como la fuente de la eterna belleza. No en vano, lo bautizaron nada menos que como la proporción divina. Y así es como Marquardt acabó desarrollando su célebre máscara, una matriz de líneas, puntos y ángulos que según su autor describen la belleza arquetípica. 


La gente bella no existe por coincidencia, sino porque el ADN está en principio diseñado para generar geometría dinámicamente simétrica. ¿Podemos usar la epigenética (como la dieta) para favorecer nuestra tendencia a la proporción áurea, y pasar una herencia más simétricamente dinámica a nuestros descendientes? De momento, en la siguiente parte intentaré explicar por qué la belleza nos atrae y deleita. En parte, como expondré, porque los planos de nuestras estructuras neuronales probablemente están dibujados con phi.

20 comentarios:

Anónimo dijo...

Vaya horarios tenemos. Para estar guapos mañana, a estas horas teníamos que estar durmiendo. Yo hoy no lo consigo, pero el artículo está interesante y trabajado.
Fabiola

Anónimo dijo...

Gala, muchas gracias por la respuesta de ayer.
Tengo un hermano que se ha estado riendo de mi años porque le decia que algunos medicamentos genericos no me hacen el mismo efecto que el de marca (el ibuprofeno), creo que ahora lo entiendo.

Un saludo.
Irene.

Musa Enferma dijo...

Un tema bastante relativo el de la belleza, que belleza= salud es seguro, y que la belleza=genética también.

Puedes ser la persona con los rasgos mas bonitos del mundo que si estás enfermo tendrás mala cara.

Todo también depende de los cánones como tu dices. Donde antes una mujer pálida y de carnes mas bien mantequillosas era un objecto de deseo, ahora se prefieren mas delgadas y con un moreno propio del mejor cáncer de piel. A las que somos blancas se nos increpa con frases del tipo "tienes que ir mas a la playa" "tienes que ponerte mas al sol"... siendo sincera, prefiero ser blanca toda la vida y cuando sea vieja tener una piel sana, ea!.

Un beso!

Serdna dijo...

@Eva: Problemas con el germen y cáscara de trigo por Paul Jaminet (también, su exposición sobre toxinas y tracto digestivo), Denise Minger desmontando resultados de encuestas a favor de cereales integrales.

Un saludo.

Mario dijo...

La belleza es la ausencia de dolor -como dice Eduard Punset-. Lo demás es estética...

Eva dijo...

Gracias por los enlaces. Pensaba que el trigo era malo sólo para los celíacos. No sabía que la mayoría de los granos (y legumbres) tuvieran proteinas tóxicas con esos efectos y tampoco lo mala que es la fibra para el intestino :/
Jopelines solo se salva el arroz..
Uff!

Adolfo David dijo...

De algo esto creo que escribo en junio precisamente

Pilar dijo...

En mi opinión, el señor Punset, como casi siempre, se queda corto. Y eso en el caso de que la frase sea suya. Decir que la belleza es ausencia de dolor es como decir que la salud es ausencia de enfermedad.

En cualquier caso, la belleza es fundamental en nuestras vidas, y creo que no somos conscientes de hasta qué punto, y de forma completamente instintiva.

Anónimo dijo...

¡Hola de nuevo!,me surge una duda sobre alimentación otra vez,la mantequilla pura me encanta,me parece un alimento maravilloso,el caso es que siempre la tomaba en las tostadas, con mermelada,y bueno ahora pues ni pan ni mermelada,la verdad es que yo tengo muy poca imaginación para la cocina,¿podríais darme ideas para volver a incorporar mantequilla a mi dieta?,porque la verdad no se me ocurre nada,yo cocinar cocino con aceite de oliva virgen extra,y cambiar...gracias a tod@s!!

Luna

Tere dijo...

Hola luna,
En mi caso, la mantequilla la pongo en el café, una gran cucharada y bién mezclado, lo que lo convierte en una bebida energética y saludable. También la utilizo para hacer los mufins, ó magdalenas con harina de almendra, para los más golosos de casa.
Mira el blog de Ana, tendrás un montón de recetas que te pueden ir bién.
El blog: megustaestarbien.com

Anónimo dijo...

Muchísimas gracias por tu respuesta Tere,así lo haré.¡¡Un saludo muy fuerte guapa!!

Anónimo dijo...

Mario, eres mi debilidad, pero el Sr. Punset a veces (muchas) dice cada tontería más grande que un piano de cola.
Y eso lo dice el Sr. Punset porque no nos conoce a nosotros que, a pesar de nuestra no ausencia de enfermedad, somos bellos bellísimos.
Fabiola

Anónimo dijo...

Serdna, creo que tu consejo del frío me está dando muy buenos resultados. No quiero cantar victoria, pero parece que funciona para mejorar el dolor.
Gracias
Fabiola

Unamas dijo...

Gracias Encarni y Gala por vuestras rutinas de cremas para usar en el verano. A ver si a alguien se le ocurre algo más. ¿Péptidos quizás?

Fabiola, me alegra ver que obtienes resultados positivos con la terapia de frío. ¿La haces tan "a lo bestia" como la propone el Dr. Kruse?

¿Punset?, el del pan de molde (no digo Bimbo, aunque toda la vida en España el pan de molde se ha dicho Bimbo). La fundación Punset la financia la susodicha marca y algo tendrá que anunciar el hombre como forma de agradecimiento. Pero cualquiera sabe, ya desde antes de que nos llegara esta moda de que los cereales no son tan saludables (lo voy constatando cada día que pasa), que el pan de molde es de lo peor. Cuando veo esos paquetes de tamaño industrial...

Sobre el tema de hoy, qué pena que sean nuestras generaciones las que se van a poner guapos a nuestra costa.

Sobre el cuidarse, ya lo he comentado más veces, me impresionan algunas personas, hombres y mujeres, que comen reales "mierdas", fuman y toman el sol en exceso y se echan cremas nefastas. Con todo eso tienen unos cutis espectaculares que les dan un aspecto de sanos considerablemente envidiable. Algún día les tiene que llegar su "San Martín" no? ;)

En fin, los que hemos sufrido el acné vamos poco a poco consiguiendo resultados. Pero cómo me gustaría volver atrás y poder revertir algunas cosas, que los médicos no te contaban...¡y no te cuentan!

Paloma dijo...

Pues sí, Unamás, es curioso este fenómeno en algunas personas. Yo llevo desde los 20 años comiendo sano, pastillas de vitaminas por aquí y por allá, con protección total siempre, bebiendo más agua que nadie, haciendo ejercicio... Mi acné siempre ahí, sin abandonarme nunca... Ahora creo que lo empiezo a notar la diferencia con los demás, con casi 35 años... Sigo con acné pero más controlado, pero vamos, es muy injusto. Lo único que me consuela es que seguro que si no hiciera lo que hago, sería un trol.

Paloma dijo...

La gente se mete donde no le llaman. Y lo peor es que encima te tienes que callar, porque te lo puede decir uno/a con barriga, los dientes negros y lleno de pecas negras feísimas... Yo lo que hago es echarme un autobronceador, una vez seco encima mi FPF 30 y santas pascuas.

Gala dijo...

También va muy bien con patatas al horno: les haces unas rajitas y metes mantequilla, especias, ajo... en medio. También imprescindible en stragonoff. Las verduras suelen quedar más ricas también con mantequilla. Otra cosa que puedes probar es hacer salsas/mayonesas con mantequilla (en megustaestarbien.com creo recordar que hay recetas de salsa holandesa, mantequilla... pero también usa mucho la mantequilla para otras cosas, igual puedes coger ideas). Y bueno, aparte, en los postres.

Yo la verdad soy al revés que tú, cocino casi todo con mantequilla/ghee, salvo freir, que lo suelo hacer con ac. coco. Y ac. oliva consumo, pero sólo en frío o a muy bajas temperaturas.

Un saludo!

pilar dijo...

si, la piel es un 80% de genética. También de lo que estoy más convencida cada dia es de lo que afecta la parte mental a nuestro aspecto. Nunca habeis conocido una persona amargada y otra feliz y relajada? os habeis fijado en su cara?

k2vitoria dijo...

Que razón llevas, el estrés envejece un montón , la cara es el espejo del alms

Anónimo dijo...

Muy buen artículo, David.
Silvia.