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jueves, 27 de agosto de 2015

Nueva Coca Cola de 1985: la explicación del mayor fracaso de la compañía





Uno de los fracasos más sonados del marketing de la industria alimentaria del s XX fue la nueva Coca Cola de 1985. El Reto Pepsi demostraba que el consumidor prefería Pepsi en las pruebas de cata y Coca Cola cambió su fórmula para vencer a Pepsi en estas pruebas. Pero la nueva fórmula Coca Cola imbatible en estas pruebas fue un fracaso mayúsculo. Gladwell explica la razón, pues fue como un ciego (cata a ciegas de un sorbo) guiando a otro ciego (jefes de ventas cegados por ese planteamiento): 

Las dificultades de interpretación del Reto Pepsi parten del hecho de que se basan en lo que los profesionales llaman «cata de sorbo» y también en las «pruebas centralizadas» (CLT son sus siglas en inglés). Los degustadores no beben la lata entera, sino que toman un sorbo de un vaso de cada una de las marcas probadas y luego eligen. Pero imagínense que ahora les pido que prueben un refresco de una forma un poco diferente: ustedes se llevan a su casa una caja de botellas y me dicen lo que piensan después de unas pocas semanas. ¿Cambiaría eso su opinión? 

Pues resulta que sí. Carol Dollard, que trabajó para Pepsi durante muchos años en el desarrollo de productos nuevos, afirma: «He visto muchas veces que la prueba CLT da un resultado, y la prueba en casa, el contrario. En uno de estos tests, los consumidores suelen probar tres o cuatro productos distintos uno tras otro, tomando uno o dos sorbos de cada uno. Y tomar un sorbo es una cosa muy distinta a sentarse y beberse el envase entero a solas. A veces un sorbo sabe bueno y la botella entera no. Por eso la mejor información es la que se obtiene de las pruebas en casa. El consumidor no está en un ambiente artificial. Está en su casa, sentado delante del televisor, y esa situación es la que mejor refleja el modo en que se comportará cuando el producto llegue al mercado». 

Según Dollard, uno de los rasgos de parcialidad propios de la cata de sorbo es la preferencia por el dulzor. «En una cata de sorbo, los consumidores preferirán el producto más dulce. Pero cuando toman la botella o la lata completas, ese mismo dulzor resulta empalagoso». La Pepsi-Cola es más dulce que la Coca-Cola, lo que le da una enorme ventaja en una cata de sorbo. La Pepsi se ha caracterizado también por un toque de sabor más cítrico, a diferencia de la mayor presencia de la uva y la vainilla en el gusto de la Coca-Cola. Pero ese toque tiende a disiparse cuando se consume la lata entera, y eso también perjudica a la Coca-Cola en esta clase de pruebas comparativas. En resumen, la Pepsi-Cola es un refresco pensado para destacar en una cata de sorbo. 

¿Significa esto que el Reto Pepsi fuera un fraude? En absoluto. Sólo significa que ante una bebida de cola tenemos dos reacciones distintas: una después de tomar un sorbo, y otra después de beber la lata entera. Para sacar partido a las valoraciones que hacen los consumidores de los refrescos de cola, antes hemos de decidir cuál de estas dos reacciones nos interesa más. Además, hay que tener en cuenta un fenómeno llamado transferencia de sensaciones. Es un concepto acuñado por una de las grandes figuras del siglo XX , Louis Cheskin, nacido en Ucrania a principios de ese siglo e inmigrante en Estados Unidos desde la infancia. Cheskin estaba convencido de que cuando la gente valora algo que puede comprar en un supermercado o en unos grandes almacenes, transfiere, sin darse cuenta, sensaciones o impresiones que recibe del envase del producto al producto en sí. Dicho de otro modo: Cheskin creía que casi ninguno diferenciamos en el nivel inconsciente—entre el envase y el producto. El producto es el envase y el producto juntos. 

Uno de los proyectos en los que trabajó Cheskin fue una margarina. A finales de la década de 1940, la margarina no era un producto muy popular. Los consumidores no tenían interés ni en comerla ni en comprarla. Pero Cheskin era un hombre curioso. ¿Por qué a la gente no le gustaba la margarina? ¿El problema de la margarina era intrínseco al producto? ¿O radicaba en las asociaciones que se hacían con ella? Decidió averiguarlo. En aquella época, la margarina era blanca. Cheskin la tiñó de amarillo para que pareciese mantequilla. A continuación preparó una serie de comidas con amas de casa. Como quería sorprenderlas, no dijo que fuesen comidas para probar margarinas, sino que se limitó a invitar a un grupo de mujeres a un acto. «Apuesto a que todas llevarán guantecitos blancos», cuenta Davis Masten, que hoy es uno de los directivos de la consultoría fundada por Cheskin. «[Cheskin] llevó a algunos oradores y sirvió una comida en la que había pequeñas nueces de mantequilla para unas y de margarina para otras. La margarina era amarilla. Nada en el acto hacía pensar que había diferencias. Más tarde se pidió a todos los participantes que puntuasen a los oradores y la comida, y el resultado fue que la «mantequilla» había sido buena. La investigación de mercado predijo que no había futuro para la margarina. 

Pero Louis dijo: «Vamos a abordar el asunto de una forma más indirecta». En ese momento la cuestión de cómo aumentar las ventas de margarina estaba mucho más clara. Cheskin dijo a su cliente que llamase al producto Margarina Imperial, para así poder envolverlo en un envase con una imponente corona. Como descubrió en la comida, el color era decisivo, y le explicó que la margarina había de ser amarilla. También le dijo que la envolviese en papel de aluminio, porque en aquella época esa clase de envoltorio se asociaba con una calidad alta. Y, por supuesto, si se presentan a alguien dos trozos de pan idénticos, uno untado con margarina blanca y el otro con Margarina Imperial amarilla envuelta en papel de plata, el segundo ganará sin el menor esfuerzo en todas las pruebas de degustación. «No pregunte nunca a nadie: “¿La quiere envuelta en papel de plata?”, porque la respuesta será siempre: “No lo sé” o “¿Para qué?”», dice Masten. «Lo único que tiene que preguntar es cuál le sabe mejor, y por ese método indirecto sabrá cuáles son las auténticas motivaciones». 

Ni Masten ni Rhea de la empresa Cheskin de hoy creen que un envase ingenioso pueda permitir a una empresa vender un producto malo. El sabor del producto importa mucho. Lo único que afirman es que cuando nos metemos algo en la boca y decidimos en un instante si nos gusta o no, no sólo reaccionamos a las pruebas que nos aportan las papilas gustativas y la glándulas salivares, sino también a lo que nos dicen los ojos, los recuerdos y la imaginación, y que es una locura para una empresa tener en cuenta una cosa y no hacer caso de la otra. En ese contexto, el error de Coca-Cola con su nueva fórmula se hace aún más notorio. No sólo dieron demasiada importancia a las catas de un sorbo, sino que además confiaron en la cata a ciegas, cuyo fundamento es insostenible. No deberían haberse preocupado tanto por perder las catas a ciegas con la antigua Coca-Cola, y no debería sorprendernos lo más mínimo que el dominio de Pepsi en esas catas jamás se transfiriese al mundo real. ¿Por qué? Porque en el mundo real nadie bebe Coca-Cola con los ojos cerrados. 

Transferimos a nuestra sensación del sabor de la Coca-Cola todas las asociaciones inconscientes que tenemos con la marca, la imagen, la lata y hasta el inconfundible color rojo del logotipo. «El error que cometió Coca-Cola», dice Rhea, «fue atribuir su pérdida de cuota frente a Pepsi únicamente al producto. En los refrescos de cola, la imagen de marca influye una barbaridad, y eso no lo tuvieron en cuenta. Todas sus decisiones se centraron en el cambio del producto, mientras que Pepsi se centraba en la juventud, convertía a Michael Jackson en su portavoz y hacía muchas cosas estupendas para la marca. Es cierto que la gente prefiere los productos más dulces en las catas, pero a la hora de comprar no lo hace basándose en tales pruebas. El problema de Coca-Cola fue que los tipos de bata blanca del laboratorio tomaron el poder». 

Es posible diagnosticar rápidamente la salud de un matrimonio, pero para ello no basta con mirar a una pareja jugando al ping-pong. Hay que observarla mientras discute acerca de algo relevante para su relación. Es posible determinar si un médico va a ser denunciado por negligencia a partir de un pequeño fragmento de conversación. Pero la conversación ha de ser entre éste y un paciente. Todos los que animaron al cantante Kenna (que entusiasma a las discográficas pero no vende nada) contaban con esa clase de contexto. Craig Kallman pidió a Kenna que cantase para él, en su despacho. Fred Durst escuchó a Kenna a través del prisma del entusiasmo de un colega en quien confiaba. Los espectadores de MTV que pidieron a Kenna una y otra vez habían visto su vídeo. Juzgar a Kenna sin más información es como pedir a alguien que escoja entre Pepsi-Cola y Coca-Cola en una cata a ciegas.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy interesante.

Tangencialmente, esto me recuerda al efecto Lindy: https://en.wikipedia.org/wiki/Lindy_effect

Tiene varias aplicaciones. Una de ellas es la de no fiarse mucho de que ciertas cosas nuevas vayan a durar mucho tiempo. Por ejemplo, la manía esa que hubo hace unos años con las pulseritas de plástico.

Al final de ese artículo se cita esta frase de un epigramista latino: "There is nothing which the lapse of time will not either extinguish or improve."


Me ha llamado la atención lo de la mantequilla. Luego no bastó lo de la corona, sino que tuvieron que aterrorizar a la gente con la tradicional mantequilla para que compraran la puñetera margarina.

Las botellas de cerveza bávara suelen llevar símbolos católicos, como las llaves de san Pedro, mientras que las cervezas de regiones protestantes llevan otro tipo de símbolos. Algo parecido pasa con el whisky irlandés versus el whisky escocés.

También es posible que el sabor lo adultere el acero o aluminio de las latas. Quizás son imaginaciones mías, pero no sabía lo mismo la cocacola de un botellín de vidrio, que de plástico, que de lata.

Y también la gente en los tests quiere "acertar" de alguna manera. Quieren hacer bien su trabajo de catadores, y no pueden decir que todo es malo o que todo es bueno, o no les vovlerían a llamar. El consumidor real no tiene que tratar de caerle bien al fabricante ni a un tipo con bata blanca.

Si la gente prefiere el producto tradicional A al novedoso producto B, entonces acabará triunfando A, quizás tras un breve escarceo amoroso con B. A menos que el gobierno intervenga y prohiba A, o bien obligue a la gente a consumir B de cualquier otra forma. Menciono al gobierno porque ni siquiera una empresa tan grande como Coca Cola puede hacer eso.

Anónimo dijo...

Hola,

como se piden los productos de life Extensión ? voy a la pagina y me sale publicidad del futuro y en otro me pide meter mi numero de teléfono???

Anónimo dijo...

David, ¿te pongo en un compromiso si te pregunto si conoces algún buen multivitamínico de farmacia?. Tipo Two Per Day, pero lo mejor formulado posible según tu entendimiento.
Si no me contestas entiendo que si, que te he puesto en un compromiso.
Aunque obviamente lo entiendo y te doy las gracias de todas formas.

Maria Angelica Cervantes Pacheco dijo...

Buenos días:

Adolfo David, tengo dos fórmulas para crema hidratante o humectante (no se muy bien la diferencia), aunque ambas son económicas, son las que están a mi alcance, una cuesta el tripe que la otra, ¿está justificado esto según los contenidos? tu que opinas? gracias de antemano

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Adolfo David dijo...

Miro mañana esa fórmula.

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Multivitamínicos de farmacia no me viene ninguno que yo compraría como Multicentrum, Supradyn... no me importaría mencionar alguno aceptable si tuviera constancia de que está en farmacias.

marialopezgarabato@hotmail.com dijo...

Hola Adolfo, me llamo María y soy redactora en un nuevo programa de televisión que estamos preparando para una cadena nacional. El programa todavía no se está emitiendo pero y nos encontramos en pleno proceso de casting. Me gustaría , si no te importa, dejarte un mensaje que hemos creado para dar a conocer la emisión y ofrecer la oportunidad de participar a gente anónima. Sigo tu blog, me parece muy interesante y me harías un gran favor si publicaras mi anuncio o explicaras a tus lectores que hay una fan page de Facebook a la que se pueden dirigir para contar sus historias y a través de la cual nosotros podemos ponernos en contacto con ellos. ¿Me harías el favor? Un millón de gracias por adelantado.
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Adolfo David dijo...

Me parece bien María, te lo he puesto en el Facebook de JyB

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