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miércoles, 10 de octubre de 2012

Fármacos: El Bueno, el Feo y el Malo

Por su interés y por concordar en lo fundamental con el autor, reproduzco traducido este muy reciente artículo del economista Mark Thornton, autor de libros como 'The Economics of Prohibition' -de acceso libre aquí- sobre los problemas que genera la prohibición política o gubernamental de sustancias (es considerado uno de los mayores expertos en EEUU en problemas derivados de la ilegalización de drogas). En este ocasión, sin embargo, el problema tratado es la FDA y la intervención del proceso político y el Gobierno en la industria de fármacos.

Fármacos: El Bueno, el Feo y el Malo 

por Mark Thornton

La matanza sin sentido de Aurora, Colorado, durante la película de Batman, así como aquéllas ocurridas años antes en Columbine a sólo unas millas, tienen algo en común con la causa nº1 de muertes por sobredosis en EEUU y una causa potencial de suicido adolescente: los fármacos de prescripción aprobados como seguros y efectivos por la FDA, Food and Drug Administration.

Como economista de la Escuela Austriaca, no estoy diciendo que los fármacos aprobados por la FDA causen estos problemas. [..] Lo que estoy diciendo es que la FDA es culpable de manipular la información y las elecciones de la gente y por tanto contribuyendo a tan negativos resultados. No estoy diciendo que todos los fármacos aprobados por la FDA sean inherentemente dañinos, inefectivos y que no deberían ser empleados.


Los fármacos de la FDA ayudan a muchas personas a estar más gordas, débiles, sordas, enfermas, pobres y en general menos sanas. Hemos sido introducidos en un mundo donde los estilos de vida se sustituyen por fármacos de prescripción. "No tienes que corregir condiciones no saludables de tu vida, simplemente toma esta pastilla por el resto de tu vida. Los expertos de la FDA la han aprobado y tu doctor te recomienda tomarla". Colectivamente este proceso es inconsciente, incluso aunque se considere normal.


En tanto las industrias farmacéuticas y médicas hacen su negocio, la crisis sanitaria crece y se extiende a lo largo del país. Este mundo irracional es el que ha creado la FDA. Un mundo con una poderosa burocracia gubernamental, junto con masivos monopolios gubernamentales (como la Asociación Americana de Medicina, las patentes de fármacos, la necesidad de certificados para abrir hospitales..), los programas gubernamentales de Medicare y Medicare, y los subsidios indirectos para diversos seguros sanitarios...han dado como resultado en América la industria médica más cara del mundo y la población menos sana del mundo desarrollado.

La FDA es una burocracia gubernamental, que tal como el economista Mises mostró es una institución regida por la ley política, en lugar de por las leyes sociales del mercado. "El proceso burocrático es el proceso de los asuntos que no quedan sometidos a cálculos económicos". De este modo, los asuntos regidos por la burocracia crecen con el tiempo irracionalmente ajenos a las necesidades reales de los ciudadanos. Y como Mises demostró, la burocracia no se trata de progreso, sino de violencia.

Por ejemplo, recientemente vimos que la FDA multó a Glaxo por 3.000 millones de dólares por promocionar ilegalmente usos no aprobados para sus fármacos. Igualmente han multado a otras farmacéuticas por similares prácticas. ¿Pero esto significa que hace bien su trabajo?

No. La FDA es habitualmente lenta en reaccionar, y cuando lo hace, estas multas son simplemente parte del coste de tratar con la FDA. Ninguna persona ha sido en realidad penada en esos casos; incluso las acciones de Glaxo aumentaron significativamente tras el anuncio de la multa, y casi nadie vio la noticia en la prensa o televisión. Cuán diferente es el libre mercado, donde unas pocas pastillas adulteradas de Tylenol desataron semanas de cobertura mediática, millones de llamadas de consumidores, caída de precios y millones gastados para corregir temas de seguridad y apaciguar los miedos de los consumidores. 

Cuando se trata de fármacos/drogas, existen: 

- Los buenos, que son producidos y regulados por las leyes del mercado.
- Los malos, que son creados como resultado de la prohibición gubernamental.
- Los feos, producidos bajo regulaciones de la FDA que impiden mecanismos sociales de mercado para generar soluciones a los problemas, que quedan bajo el arbitrio de una burocracia preocupada sobre todo de protegerse a sí misma y su poder.

La unión de la FDA y las grandes farmacéuticas es simplemente un conflicto de interés frente a la ciudadanía general. Intentemos poner sentido económico al caos de la FDA. 

Los fármacos y drogas han sido empleados durante miles de años. Ahora consumimos más bienes que son considerados fármacos que nunca antes. No hay que negar los beneficios ni el valor económico de los fármacos. Sin embargo, en este asunto frecuentemente se infravaloran las consideraciones de 'daño'. Los daños no esperados son el resultado de peligros no apreciados al consumir un bien.

En otras palabras, cualquiera espera recibir más beneficios que costes cuando adquiere un bien o producto. Nuestras expectativas incluyen algunas incertidumbres (¿va a ser éste un buen o un mal aguacate?), y otros riesgos posibles (¿es éste un potencialmente peligroso aguacate genéticamente modificado?). Para nuestros propósitos, el 'daño' proviene de riesgos desconocidos al consumir un bien. En el caso de fármacos y derivados, podemos ver grandes errores sistemáticos por parte de consumidores que son dañados como resultado. Por ejemplo, la Asociación Americana de Medicina y los doctores, así como el gobierno de EEUU, ayudó hace décadas a promover el consumo de tabaco, incrementó el número de fumadores y de cigarros consumidos, y de ese modo incremento el número de cánceres de pulmón y enfermedad cardiovascular. 

Los errores sistemáticos en el caso que tratamos son las elecciones que hacemos sobre productos farmacológicos donde el daño físico o psicológico no son propiamente anticipados debido al sello de aprobación de la FDA. Lo cual incluye el uso de fármacos prescritos por médicos, así como el uso ilegal de sustancias sin supervisión médica. En los últimos años el daño de los fármacos de prescripción ha llegado a superar el daño producido por las drogas ilegales. Lo cual sugiere que mucha más gente precibe siempre más seguros los fármacos de prescripción que sus equivalentes del mercado negro [y los sobreconsume alegramente]

En 2008, más de la mitad de las muertes por sobredosis (55%) se relacionaron con fármacos de prescripción. Los calmantes del dolor opiáceos como la Oxicontina fueron responsables del 75% de muertes totales relacionadas con fármacos. Adicionalmente, en 2009 hubo 1'2 millones de visitas a emergencias relacionadas con sobredosis de fármacos, frente a 1 millón relacionadas con drogas ilegales como cocaína o heroína. 

El vínculo entre los antidepresivos y el suicidio adolescente es aún no concluyente, pero éste es el caso típico con los fármacos aprobados por la FDA. Las compañías farmacéuticas conducen tests que son revisados por la FDA, pero lo que finalmente acaba como 'seguro y efectivo' es ilusorio incluso para los doctores que hacen las recetas. A pesar de la no concluyente evidencia, un panel de la FDA recomendó incluir un recuadro negro en las cajas de antidepresivos sobre este tema. Ésta es la acción más seria que ha tomado la FDA

La determinación de qué fármacos son seguros y efectivos en el libre mercado estaría mucho más abierto, con muchas más revisiones y controles, y sujetos a aprobaciones de terceros. Podríamos imaginar esta tarea llevada a cabo por organismos privados actuales como Consumer Reports o Underwriters Laboratories, que emergerían para aportar más serios sellos de aprobaciones. 

- Categorías económicas de fármacos

Para explicar el caos causado por la FDA, organicemos nuestro análisis económico en diversas categorías de tipo económico en lugar de químico o clasificaciones gubernamentales. Como dijimos antes, los fármacos pueden ser clasificados en buenos, malos y feos. Por ejemplo, los buenos fármacos incluyen aquellos que emergen en el libre mercado y continúan siendo producidos y distribuidos sin intervenciones específicas del Gobierno.

Estos fármacos buenos y de libre mercado incluyen la aspirina, la leche de magnesia, la Preparación H o el laudano. Estos fármacos se caracterizan por altos beneficios para el consumidor, bajo coste, y poco daño como hemos descrito antes. También deben incluirse en esta categoría los grandes mercados del alcohol, tabaco o marihuana, aunque en las últimas décadas estos mercados han sufrido masivas intervenciones gubernamentales. Si no, estos mercados seguirían caracterizándose por elevados beneficios y bajos costos y daños. 

La categoría de fármacos malos incluyen aquéllos donde el libre mercado fue reemplazado por el mercado negro fruto de la prohibición. Así hablaríamos del crack, la coacína, las metamfetaminas de cristal o la heroína. Estos mercados se caracterizan por bajos beneficios, altos costos y un gran daño. Es importante tener en cuenta que el daño asociado con estos fármacos es 'esperado' en el sentido de que es conocida su peligrosidad. 

Es igualmente muy importante hacer notar que si todas estas drogas se produjeran en un buen ambiente de libertad y libre consumo y distribución, el daño se reduciría, el coste igualmente caería, y los beneficios se incrementarían drásticamente. Por ejemplo, la compañía Bayer estuvo vendiendo en su día una dosis farmacéutica pura de heroína de baja potencia en píldoras que incluso podía ser consumida por niños aunque aun así era un tanto adictiva. Coca Cola vendió millones de unidades de su fórmula original con cocaína como ingrediente activo [Cuando se liberalizan y despenalizan las drogas, sus costes caen, sus daños también y aumentan los beneficios apreciados por el consumidor] 

La categoría de los feos consiste en fármacos desarrollados y gobernados por el régimen político o burocrático, esto es de la FDA [En Europa sería por la Agencia del Medicamento y la EFSA]

Las categorías de feos (producidos bajo un Gobierno) y malos (declarados no legales por los Gobiernos) son obviamente categorías inferiores a los buenos, pero en cada caso debe analizarse cuál de los dos primeros es peor. 

Los fármacos malos son aquéllos con conocidas inferioridades y peligros (actualmente la cocaína). Por ejemplo, con el aumento de las penas, las drogas tendrían aún menos atributos deseables para los consumidores; serían si cabe mas potentes y con más impurezas peligrosas. Endurecer la prohibición de sustancias reduce la calidad, incrementa la potencia y hace las drogas más tóxicas y potencialmente más adictivas. Por tanto, para nuestros propósitos, los fármacos malos son controlados por leyes económicas predecibles en un mercado negro.

Los fármacos feos son controlados por leyes económicas más o menos predecibles en un proceso político-burocrático. Las burocracias son dirigidas por reglas determinadas políticamente, con resultados influidos por los diversos incentivos de burócratas. Así, los procesos son mecánicos con resultados arbitrarios. En otras palabras, las cosas se acaban poniendo feas. 

Es bien conocido que hay problemas con el control de la FDA sobre las fármacos. En primer lugar, no puede prevenir que muchas sustancias peligrosas entren en el mercado. En segundo lugar, aumenta los costes de traer nuevos e innovadores fármacos al mercado, incrementando los precios y evitando que muchos fármacos beneficiosos lleguen al paciente. En tercer lugar, retrasan muchos fármacos beneficiosos durante largos y largos períodos. Lo cual significa que más gente sufre y más gente muere en la espera. Cuarto, prohíben sustancias que pueden tratar algunos problemas raros o menos comunes por el elevado coste para la FDA de testar adecuadamente unas sustancias sólo para pequeños grupos de pacientes.

La cuestión no es que la FDA apruebe fármacos a veces peligrosos o que impida la introducción de fármacos efectivos y seguros. Sino que la aprobación de la FDA hace los fármacos más peligrosos porque crea un aura moral y de (falsa) seguridad sobre las compañías de fármacos, doctores y consumidores. 

Ante esta aura de moralidad, se incrementan los comportamientos con riesgos. Por ejemplo, un seguro puede hacer tomar más riesgos si uno está cubierto por determinados daños. Los usuarios de móviles que por ejemplo compran un seguro para sus móviles tienen más probabilidad de usarlos en situaciones no adecuadas (en la playa) o tomar menos precauciones (no usar carcasas protectoras). 

En el caso de los fármacos aprobados por la FDA, los consumidores toman riesgos incrementados; sin embargo, no están asegurados contra los riesgos. La FDA no asume responsabilidades financieras por los consumidores. Cuando multan a las compañías de fármacos, no suele compensarse a los consumidores. Si la FDA ha aprobado un fármaco como seguro y efectivo, ¿por qué los consumidores van a pensar otra cosa? Cuando los médicos los recetan, ¿cómo van a dudar los pacientes? Así, se encuentran [en este proceso político-burocrático] en una gran desventaja en términos de información. 

La mayoría de fármacos aprobados por la FDA tienen efectos secundarios; muchos de ellos son peligrosos, algunos de los cuales incluso mortales. Tomar más de un fármaco a la vez introduce además la posibilidad de interacciones. Muchos fármacos no son efectivos para toda la población y muchos fármacos no pasan ningún análisis de costes y beneficios para el paciente. Particularmente preocupante es que la aprobación de la FDA blinda a las farmacéuticas de responsabilidades por daños. No están completamente exentas, pero el hecho de que la FDA apruebe un fármaco y su etiquetado hace muy difícil demandar a una farmacéutica.

Sin embargo, el problema más serio debería ser que la gente confía en los fármacos aprobados por la FDA más que en corregir sus problemas cambiando su estilo de vida. 

Muchos problemas de salud como la hipertensión, el colesterol alto, la enfermedad cardiovascular, la diabetes...pueden tratarse con cambios de nutrición, ambiente y ejercicio. Incluso el cáncer, la enfermedad hepática y la artritis pueden tratarse con cambios de este tipo, aunque obviamente no de modo completo. Aquí es dónde los fármacos de prescripción deberían entrar en juego. 

En lugar de ser responsables por sus salud, los consumidores americanos han llegado a ser absorbentes pasivos de servicios y productos médicos. Incluso peor, si tienen un seguro amplio con bajos copagos, son inmunes al sistema de precios para consumir más y más. El resultado es el sobreconsumo peligroso de servicios médicos. En tanto los fármacos sustituyen finalmente los estilos de vida, la salud comienza a declinar, y he aquí los altos costos sanitarios en América. 

El alto costo sanitario es uno de los más significativos problemas económicos en EEUU. Podríamos haber producido lo que se consideraría un sistema de alta calidad, pero los resultados no parecen de calidad. En 2010 ha habido 4.000 millones de prescripciones o más de 12 por cada ciudadano americano. El peligro moral de la aprobación de la FDA se incrementa por el hecho de que menos de un 7% de los fármacos son pagados por los consumidores con seguros, que los copagos sólo cuestan 10 dólares, y que por tanto los fármacos son un barato sustituto para los estilos de vida. 

La Pure Food and Drug Act de 1906 se suponía que iba a hacer nuestra comida pura y eliminar los venenosos fármacos patentados. La FDA se estableció para estos objetivos. Lo que ha conseguido es una población que come veneno y enguye toneladas de fármacos patentados.


18 comentarios:

Paloma dijo...

"En lugar de ser responsables por sus salud, los consumidores americanos han llegado a ser absorbentes pasivos de servicios y productos médicos. ... En tanto los fármacos sustituyen finalmente los estilos de vida, la salud comienza a declinar, y he aquí los altos costos sanitarios en América. "
Estas afirmaciones son también aplicables al caso español. Cada vez hay menos ganas de cambiar de dieta, de estilo de vida o de nada, porque te pueden dar estatinas, medicamentos para bajar la tensión, para adelgazar... Y los médicos, por supuesto, lo promueven.

moralin dijo...

Hola a todos, gracias al anónimo por los consejos de la mucosidad de la garganta, no creo que se deba a los lácteos porque no tomo leche, a veces un yogur y un poco de queso (incluso los dejé una temporada y nada), la pasta no la pruebo y el pan poco. Acidez en el estómogo no tengo. En fin, sólo se me ocurren los tomates, cuando a cabe los de la huerta ya no como más.
Respecto al artículo, debería leerlo mucha gente, pero incluso leyéndolo no se lo creen (si lo cuento yo, no me creen desde luego. Te dicen ya estás tu con estas historias). Lo que dice Paloma es totalmente cierto, todo lo soluciona la gente con pastillitas: para el colesterol, para adelgazar, para dormir, para estar despierto, para el cansancio (yo lo llamo vagancia), para la depre de hoy (mas vagancia), para la tristeza (¡que aburrimiento de gente), para la alergia (incluso hay alergia a los cambios de tiempo).....
Vamos, se comen el sobao y después la estatina. Hoy llueve, y no sé porque cuando llueve me da la depre y me tomo el lexatin (¡¡Dios que gente¡¡) Adictos a toda clase de pastillas.
No os imaginais como cambiando la alimentación, haciendo ejercicio y durmiendo las horas, lo bien que te puedes llegar a encontrar, incluso mentalmente.
El domingo en la 2 de TVE, por la noche echaron un programa sobre las personas de 100 años. Muy interesante. Como conlusión: una alimentación bastante natural y sencilla, ejercicio y vida social. Os recomiendo verlo si podeis por internet.
La vida es más fácil de lo que pensamos.
Hace tiempo que no leo a Mario por aqui, espero que todo esté bien encauzado.
Un saludo a todos

Adolfo David dijo...

moralin, ¿cuando estás depresiva tomas lexatin? Lexatin es ansiolítico, para la ansiedad y nerviosismo

Paloma dijo...

Moralín: Has probado a tomar acetilcisteina? Suele acabar con las flemas más resistentes... Yo se lo doy a mis niños cuando veo que empiezan con la ronquera escolar (aunque no va a más, no se ponen malitos, pero la ronquera esa es super agobiante).
Adolfo: El lexatín lo recetan en la SS como antidepresivo si tienes estrés...
Y sí, los médicos son la monda... En lugar de preguntarte: qué tal estás, qué comes, duermes, eres feliz? Te mandan una receta y hala, a chutarse... Luego pasa lo que pasa, que a partir de los 60 la gente está cascadísima...

Mario dijo...


Moralín escribía lo del lexatín en sentido figurado-irónico.

Mi mujer se operó en la clínica Quirón de Málaga mediante laparoscopia. Le hicieron una hemicolectomía derecha, donde se encontraba un adenoma velloso gigante que se estaba convirtiendo ya en carcinoma.

Todo ha salido bien. Muchísimas gracias a todos. Intenté contactar con Fabiola y Cocinita por e-mail pero no encontré sus correos.

Me hubiese gustado comentar varias entradas del blog, pero no he tenido tiempo.

Besitos, abrazos y demás. :-)

moralin dijo...

David, yo en mi vida tomé nada de eso, ni lexatin ni otra cosa, lo digo en sentido figurado claro está. Un familiar (político) lo toma porque dice que así pasa el día más o menos tranquilo, ya sabes, el estres del trabajo, los niños, el ajetreo diario .... yo creo que tiene tan mala hostia que si no es el lexatin no hay dios quien lo aguante. Porque después le preguntas a la gente por que lo toma y te responden siempre lo mismo, esque estoy depre y nerviosa, no duermo, pero vamos comen de puta madre y viven como dios. De lo que se trata es de evadirse sin más.
Ojo¡¡ con esto no digo que en un momento muy determindado no sea necesario, porque las circunstancias te derbordan y si por lo menos te relaja, pues lo veo justificado. Como fumarse un porro.
Tengo personas en mi familia que lo toma a diario, recetado por el médico de familia, y el denominador común de estas personas que yo conozco es que no tienen ningún interés en la vida por aprender cosas nuevas, ponerse al día de los acontecimientos, son vagos, bastante básicos para la vida diaria, egoistas, son poco sacrificados y solo les importa lo que pase hoy. Si algo se tuerce, toma lexatin, total lo da gratis la seguridad social.
Bueno, pues gente de esta creo que hay mogollón.
En mi familia (la mia) núnca he visto a nadie tomar estos medicamentos y la hemos tenido bien jodida, con problemas varios.

Mario, te has quitado un peso de encima con la operación de tu mujer. Espero que la recuperación sea satisfactoria. Un abrazo

P

Anónimo dijo...

El Lexatin no es un antidepresivo, como dice Adolfo es un ansiólitico, justamente tiene el efecto contrario, imposible que lo receten para únicamente depresión.

moralin dijo...

Paloma, ya tomé Flumir unos días y nada, que es acetilcisteina. Además esa mucosidad en la garganta tiene un sabor horrible.
¿alguien sabe de algún remedio casero?
Y una preguntilla ¿cuales son los efectos secundarios del lexatin a largo plazo?

Anónimo dijo...

Moralin

¿Tú no has tenido nunca problemas de insomnio, verdad?

¿Tu no sabes lo que es no poder dormir una noche, y otra, y otra, y estar hecho una mierda todo el día, verdad?

Cuando te pase, y sólo entonces, vas y dices que la gente toma pastillas para dormir por capricho y porque no tiene nada mejor que hacer que envenenarse.

Un poco de prudencia antes de hablar.


Ricardo

Lulú dijo...

Ay Moralín!

Lo de la garganta puede que sea reflujo o Helicobacter pilori no dices que huele mal? No tienes por qué darte cuenta de ello, habitualmente muchas personas lo tienen y no sienten acidez, duerme en alto con 2 almohadas durante un tiempo o prueba de ir al otorrinolaringologo que para algo esta, no? Y no me digas que ya has ido y te han dicho que no tienes nada porque de ser así me parece que vas a ser tú la que tenga más cuento que calleja (o que toda tu familia política con la que te has despachado bien a gusto).

Que no te pille nunca un problema de tiroides, una depresión, ni tengas hijos asmáticos o alérgicos porque vas a ser tu peor y su peor enemiga.
¿Conoces lo que significa la palabra empatía? En tí brilla por su ausencia.
Anda, relee lo que has escrito a ver si te das cuenta.

PD: Lo de "Moral"in también es irónico, no?

@Mario: Me alegro mucho por vosotros.

Mario dijo...

Muchas gracias Lulú. Un abrazo.

cocinita dijo...

Mario, ya era hora que te manifestaras. Nos tenías preocupados. Me alegra mucho que todo haya salido bien. Te comenté que dejaras por aquí una dirección de email para mandarte mi email o mi móvil por privado en vez de ponerlo aquí en abierto, por si querías alguna opinión adicional.
Me alegro mucho por vosotros.
Si vuelves a necesitar algo dilo y dejame un mail o te lo mando via A. David.
Un abrazo fuerte
Marta

Mario dijo...


Ay, que requetebuena eres Marta. Mi correo es waytankung@yahoo.es

Ya hablaremos de manera distendida cuando recobre las fuerzas. !Estoy agotado!

Unamas dijo...

Mario, me alegra tu aparición. Se te echaba de menos.

Hablo un poco por moralín. Creo haberle entendido y lo que pretende es recriminar el mal uso de los medicamentos por personas que si cambiaran su estilo de vida y asumieran los contratiempos estarían exentos de tomar "relajantes".

JRM dijo...

Completamente de acuerdo con Moralín. Es más, hasta puede que se haya quedado un poco corto.

eva.garci dijo...

No enjuiciemos, cada uno cuenta la fiesta como lo que está pasando o como lo percibe a su alrededor (claro que siempre sea sin faltar...) no nos podemos olvidar porque leemos este blog y escribimos en el foro...tanto la persona que cuenta un problema como la que responde...no estemos siempre enfadados con el mundo por favor.

Mario!!!! que bueno verte por aquí de nuevo, me alegro que todo haya ido bien...Un abrazo enorme. Buen día a todos...
Os recomiendo que veías a Emilio Duró y leáis "Una mochila para el universo" de Elsa Punset...

Marian dijo...

Mario
Descansa un poco y al ataque...
Teniamos ganas de tener noticias tuyas y ver que todo ha salido bien; y hablo por unos cuantos. Saludos a todos.

Maligna Maruja dijo...

Yo pertenezco a esta industria, los fármacos potencialmente peligrosos , y los hay y a miles , necesitan receta médica, en Europa no es tan sencillo conseguir según que cosas. Dudo mucho que haya mucha gente que haya visto la óxicodona o la bicodina en directo, no tenemos el mismo sistema. Quizás lo que no se dice a la población es que cada vez que te metes una pastilla en la boca corres un riesgo, los medicamentos no son caramelos ni son inocuos y algunos son potencialmente dañinos. Siendo sinceros, ¿ estarías contentó con un médico que ante una subida del colesterol te indica dieta y deporte? Seguramente no, preferimos uno que nos suelte una pastilla.