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martes, 7 de octubre de 2008

La Grasa Tóxica


En el artículo anterior y primero sobre el nuevo libro del Dr Barry Sears, 'Toxic Fat', hablaba del metabolismo de las calorías. En resumen, las calorías son imprescindibles para que el cuerpo genere energía (cuando hablamos de energía biológica o corporal hablamos de ATP). El exceso de calorías que no se usan para generar ATP en ese momento va básicamente a formar parte del tejido adiposo. Recordemos también que la eficiencia en la liberación de grasa del tejido adiposo para generar ATP depende de la insulina: a más insulina (generada por carbohidratos glucémicos) menos grasa puede liberarse del tejido adiposo, por lo que engordamos. Aunque cada persona, y esto era lo fundamental, tiene una genética distinta ante la insulina (así como es distinta su eficiencia en generar energía). ¿Pero y si ese exceso de grasa fuera protector?

- La grasa protectora
Por sorprendente que parezca, la acumulación de grasa en el tejido adiposo es un mecanismo de protección del cuerpo. Hay que tener en cuenta que el tejido adiposo es un órgano en sí mismo, y que posee la especial cualidad de poder expandirse (algo que muy difícilmente, si acaso es posible, pueden hacer otros órganos); crear nuevas células grasas y por tanto crecer responde a una acción protectora que desempeña el tejido adiposo, exactamente previniendo dos problemas vinculados:

· Previene la lipotoxicidad: La habilidad del tejido adiposo para acumular grasa previene que ésta se deposite en lugares incorrectos en el cuerpo. El más extremo ejemplo es la lipodistrofia, propio de una persona que carece de tejido adiposo. Pero esto no es ninguna suerte, muy al contrario estas personas tienen un cuerpo deformado porque empiezan a alojar grasa en lugares no concebidos para eso, alcanzando el corazón, el hígado, el páncreas..etc

· Actúa como depósito de sustancias tóxicas:
Hoy en día estamos expuestos a un sinfín de sustancias como pesticidas o dioxinas que resultan nocivas para la salud humana. Por suerte, el tejido adiposo puede secuestrar estas sustancias liposolubles manteniéndolas alejadas del cuerpo. Si estás más gordo, tienes una incrementada capacidad para secuestrar estos elementos perjudiciales. ¿Y cuál es una de las principales sustancias tóxicas liposolubles? El ácido araquidónico (AA, recuérdalo en adelante), la sustancia reina en crear inflamación silenciosa en el cuerpo y cultivar lo que será con el tiempo una enfermedad crónica (no obstante el cuerpo necesita un umbral mínimo de AA para realizar su tarea de defensa inmunológica). El AA (ácido araquidónico) se produce a nivel de cada célula (incluidas las células grasas), y un exceso de esta sustancia resulta tóxico. Una ingeniosa solución que tiene el cuerpo es crear nuevas células grasas para diluir el exceso de AA antes de que las concentraciones tóxicas empiecen a enfermar y matar las células.

Por tanto, el proceso de engordar se inicia como una historia saludable, pues no es sino la respuesta del cuerpo para aislar sustancias nocivas. Esta revolucionaria nueva visión permite deshacer la paradoja de los 'obesos metabólicamente sanos'. De hecho, según un estudio italiano de 2005, un 30% de los obesos mórbidos son considerados extremadamente sanos, y un más reciente estudio de 2007 de la Clínica Mayo de EEUU concluía que las personas con ligero sobrepeso viven más tiempo en promedio que las que tienen un peso normal.

- La Grasa Tóxica: el problema no es la obesidad, es la inflamación
Tras leer esto puede que te sientas bien con unos kilos de más. Pero aunque de nuevo vuelva a chocarte, debes saber que no es motivo por el que felicitarse. ¿Por qué? Efectivamente, el exceso de grasa es inicialmente protector. Pero en cualquier momento esta grasa puede volverse contra ti. Engordamos en tanto el tejido adiposo se expande, y en el proceso es capaz de secuestrar y aislar elementos perjudiciales si entran en contacto con el cuerpo. En concreto, las células grasas en el tejido adiposo son eficaces encapsulando AA (ácido araquidónico), el padre de la inflamación silenciosa. No obstante, no dejas ser una bomba de relojería. Lo que era grasa saludable puede volverse contra ti al convertise en grasa tóxica: es lo que ocurre cuando el AA encapsulado en tus células grasas del tejido adiposo acaban liberándose y alcanzan demás órganos.

Así, podemos ya deshacer dos paradojas:
· Las personas gordas y sanas: contienen el AA, que genera la enfermedad crónica, aislado en su tejido adiposo o exceso de grasa corporal.
· Las personas delgadas e insanas: tienen tejido adiposo reducido, por lo que el AA se encuentra en la corriente sanguínea y ataca a los órganos. Son personas delgadas pero con Síndrome de Grasa Tóxica.

Para reducir el ácido araquidónico (AA) y eliminar su exceso tóxico existen dos poderosas estrategias:
1º- Seguir una dieta moderada en carbohidratos no glucémicos para prevenir el exceso de insulina. ¿Por qué? Porque la insulina alta genera AA en cada célula.
2º- Consumir una dosis diaria de aceite de pescado (EPA), que aporta ácido ecosapentanoico. ¿Por qué? Porque el ácido EPA disuelve el AA en las células.

Popularmente esta estrategia se conoce como Dieta de la Zona. Para repensar la obesidad a la luz de la grasa tóxica y la inflamación silenciosa, debemos considerar la obesidad como un cáncer. Esta revolucionaria perspectiva del Dr Barry Sears la veremos en el próximo artículo sobre su último libro en Estados Unidos.

5 comentarios:

pilar dijo...

que ganas tenia de saber lo de la grasa tóxica, muchas gracias.

Libertarian dijo...

La siguiente parte, la obesidad como una forma de cáncer, es de las más novedosas también del libro.

pilar dijo...

una forma de cáncer, en que sentido? bueno, ya me espero, jeje.

Me interesa el tema, no estoy gorda pero sí se me han puesto unas caderas "generosas". No espero milagros, porque no se puede adelgazar solo de una zona, pero voy a probar a seguir la dieta de la zona, si soy capaz.

kat dijo...

agg se me ha borrado todo, el viernes escribiré

Dr Cubrias dijo...

Donde puedo encontrar este libro es España